sábado, agosto 01, 2026

Los Falsificadores de la Democracia 82

 REPROBANDO EL EXAMEN


 Cuando, hace poco, se suspendió el examen de ingreso al bachillerato en la CDMX, la UNAM dijo que no podía prescindir de un mecanismo de selección previa, por lo que instituyó un mecanismo propio en línea... Extrañamente la propia UNAM no dio el mismo peso al mismo argumento cuando, un año después, delegó el examen de ingreso a sus licenciaturas a una empresa privada con vínculos con el Tecnológico de Monterrey.

            El que la universidad pública más grande del país delegara su examen de ingreso a una empresa privada con vínculos con una institución privada con credenciales académicas muy menores a las de la UNAM, ya debería haber sido motivo de alarma... Y las banderas rojas no se detuvieron ahí.

            El resultado es conocido; un número atípico de exámenes con gran cantidad de aciertos... Y la responsabilidad parece recaer exclusivamente en adolescentes de 17 o 18 años, ya fuera quienes aprobaron el examen o aquelles que fueron beneficiades por el paso reglamentado desde el bachillerato universitario.

 

Rodeado no por la comunidad universitaria, no por el Consejo Universitario, sino únicamente por les directores de escuelas, facultades e institutos que no representan a nadie más que a la Junta de Gobierno que les nombró, el Rector Lomelí ha dicho, en muy corto comunicado, que un conjunto de adolescentes de 17 o 18 años son les responsables de todas las anomalías detectadas.

            No las autoridades universitarias que tomaron la decisión administrativa (no académica; ADMINISTRATIVA) de delegar por adjudicación directa (SIN NINGÚN TIPO DE TRANSPARENCIA EN LOS CRITERIOS) a una empresa privada su proceso de selección a sus licenciaturas. No a la empresa privada cuyos antecedentes inmediatos son ligas con el INE y el IECM cuando aún eran controlados por la cúpula del mirreycito Lorenzo Córdova, o con el hoy extinto CJN cuando era presidido por la hoy “retirada a la vida privada” Norma Piña, o los múltiples señalamientos por fallas en su sistema en los procesos de la UANL en México y el SENA de Colombia (además de, por supuesto, su exitosísima colaboración con el académicamente prestigiosísimo “sistema de formación y liderazgo” de la cadena comercial OXXO del grupo FEMSA)...

            No, ni las autoridades universitarias, ni la oscurísima adjudicación directa, ni la empresa privada con tan excelentes credenciales tienen alguna responsabilidad en las anomalías detectadas; estas son atribuibles sólo a un conjunto de adolescentes de 17 o 18 años... Así lo dijo el “agraviado” rector Lomelí y así lo aplaudieron durante minuto y medio les directores de escuelas, facultades e institutos nombrades por la Junta de Gobierno de la UNAM.

 

Más allá de la patética escena de la burocracia dorada de la UNAM aplaudiéndose a sí misma por preferir “reconocer” que adolescentes 17 o 18 años les superaron, antes que ejercer un mínimo de autocrítica, lo sucedido con el proceso de selección a las licenciaturas de la UNAM de este año debería servir para abrir múltiples debates.

            No sobre el pase reglamentado o el supuesto “privilegio chilango” en el acceso a las escuelas y facultades de la UNAM (temas que mejores voces que la mía ya han abordado). Los debates urgentes son la desconexión que la cúpula dorada de la UNAM tiene con la realidad no sólo de la comunidad de la institución que dirige, sino la del país todo. La necesidad de reformular un sistema federal de educación superior con real conexión local y nacional. Los sesgos económicos, de género y territoriales que la aplicación de exámenes estandarizados implica per se. La exclusión social  que la “virtualización” de la vida académica lleva consigo. El empleo de tecnologías tan ética, académica, ecológica y socialmente cuestionables como son las IAs en los asuntos académicos de la UNAM. La oscura delegación de funciones sustantivas de las universidades públicas hacia empresas privadas, con el millonario traspaso de dinero público que ello implica... Y un etcétera tan largo como dos brazos.

            Estos son los debates que deberíamos estar dando porque son asuntos sistémicos que afectan la vida no sólo de la UNAM, sino de la nación toda... Y son los debates que la cúpula dorada de la UNAM decidió evitar aplaudiéndose a sí misma, culpando a adolescentes de 17 o 18 años y ofreciendo la cabeza de Patricia Dolores Dávila, hasta este 31 de Julio Secretaria General de la universidad, a manera de sacrificio expiatorio sin dar mayores explicaciones sobre responsabilidades ni todo lo demás.

 

Mario Stalin Rodríguez.

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