Los Falsificadores de la Democracia 79
MEDIOS FALSARIOS
No
es que anteriormente la estrategia les hubiera fusionado demasiado bien, en
2006 la campaña del “peligro para México” fue tan efectiva que debieron
recurrir a un fraude electoral aún más escandaloso que el de 1988 para imponer
el espuriato de Felipe Calderón. En 2012 las noticias falsas funcionaron tan
bien que tuvieron que recurrir a la compra masiva de votos y al autosabotaje de
la cúpula del PRD a la campaña de su candidato, a fin de imponer el peñato y su
bastardo “Pacto por México”. En 2018, y hasta la fecha, ni los fraudes, ni la
compra de votos, ni, por supuesto, las noticias falsas les han servido para
regresar a los salones del poder de los que fueron expulsados.
Pero
la derecha mexicana es inmune a aprender así sea lo mínimo de sus múltiples
fracasos, así que sintiéndose respaldada ahora por el aparataje propagandístico
del trumpismo estadounidense, emprende su enésima campaña de noticias falsas
cuya única “fuente” parece ser la materia que excreta su poca creativa
imaginación.
No
es sólo el enésimo “reportaje”-ficción del New York Times basado en “filtraciones
de fuentes anónimas” y declaraciones de Carlos Bravo Regidor y Denise Dresser
(al que, por supuesto, Aristegui Noticias le dedicó un promedio de 16
publicaciones en redes sociales diarias durante los días posteriores a su
salida). O la “entrevista”-ficción de la que El Universal debió retractarse el
mismo día de su publicación, tres días después y hasta 12 días después (pero
que, por supuesto, fue aprovechada por las granjas de bots y trollcenters de la
derecha para intentar acallar los HTs desfavorables al evasor de impuesto
Ricardo Salinas en redes sociales). Ni la telenovela del “hijo secreto” que
Leticia Robles Rosas y el Excélsior insistieron en difundir hasta que tuvieron
que las evidencias en su contra les obligaron a disculparse.
Nada
de esto son “errores aislados” o “fallas en el proceso de edición-verificación”,
sino partes de una campaña de noticias falsas que permanece a pesar de sus
múltiples fracasos.
Sí,
El Universal debió pedir perdón ya tres veces por la falsa entrevista y ha
despedido y borrado todas las publicaciones del falsario Cázares, pero mantiene
en nómina a gentuza como Héctor de Mauleón, que no dudó ni un segundo en difundir un
texto que nadie que hubiera leído a Monsiváis habría dado por bueno... También
él ya se disculpó, para acto seguido y sin solución de continuidad, inventarse
un cuento en el Irán financió la campaña morenista de 2018.
Sí,
Leti Robles y el Excélsior se disculparon por publicar la telenovela del “hijo
secreto”, pero el medio mantiene a la pseudoperiodista como encargada de la
fuente del Senado, a pesar de que sus notas son continuamente desmentidas, no
sólo la última.
Y
sí, el New York Times se vio obligado a cambiar su corresponsalía en México
después de publicar una serie de “reportajes”-ficción tan ridículos como en el
que visitaron una “narco-cocina” en la que preparaban el fentanilo con salsa
Valentina... Pero siguen teniendo la misma agenda telefónica y sólo saben preguntarle
las mismas cosas a las mismas “voces expertas”, como Bravo Regidor o Dresser,
que viven en una “dictadura” que sólo existe en sus vacías mentecitas.
Nada
de esto convence a nadie de “la maldad de la 4T”, por supuesto... Y no es lo
que buscan. Ni las geriátricas “mesas de análisis” de Aristegui Noticias, ni la
podrida sección de opinión del Universal, ni la basura que programa Radio Fórmula,
ni los textos que regurgitan en la mierda que usurpa el nombre de Proceso, ni
todo lo que constituye el aparataje mediático de la derecha, pretenden
convencer a nadie; sólo mantener “furiosa” a su cada vez más fanatizada base, al grado de que estén dispuestes a creerse hasta la mentira más evidente mientras justifique sus odios irracionales, a fin de perpetuar un discurso que le sirva
políticamente al pedófilo naranja que desgonbierna en Estados Unidos.
Y por eso, justamente por eso, es que cada mentira de la fachiza debe ser señalada, ya sea en medios, redes sociales y hasta en grupos de Whatsapp; porque sólo preparan el escenario para el surgimiento en México de figuras tan tóxicas como las que el trumpismo mueve ya en América Latina.
Mario
Stalin Rodríguez
Etiquetas: Apuntes sobre periodismo, Opinión, tratado sobre la necedad, virus informáticos



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