jueves, marzo 26, 2015

Problemas Técnicos

Bueno, siendo honestos; no son técnicos... Es sólo que la vida del día a día llega a ser un poco demasiado demandante y, sucede a veces, no queda tiempo para otras cosas como, por ejemplo, pensar en qué publicar por estos bites...
Lo cual tampoco es del todo cierto, porque de hecho sé qué quiero publicar acá; de hecho hay bastantes temas que quiero tratar, el asunto es que son temas que quiero tratar a profundidad y la vida del día a día no me ha permitido sentarme tranquilamente a escribir lo que quiero escribir como lo quiero escribir (y, por favor, mejor no hablemos de dibujar)...
En fin, que estamos en periodo pesado en la vida del día a día... Así que me tomo esta semana y espero la próxima poder retomar al menos algo que de lo que tiene que ser tratado por aquí.

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jueves, marzo 19, 2015

EPPUR SI MUOVE

El río discurre lento, casi estático; sobre su superficie podrían edificarse grandes edificios. De hecho, es probable que algunos se hayan erigido... En algunas regiones de la ciudad la vera del río puede fácilmente confundirse con el caudal, tanto más, es probable que el segundo sea un terreno más estable.
            La ciudad crece a los márgenes del río. Mejor dicho; las ciudades. En un lado crece la ciudad de los ricos y los opulentos, en el otro, la de los marginados... Y, conforme crecen, ambas se van confundiendo, borrando sus límites. La ciudad crece, recibiendo a todos, integrándolos, transformándolos; al menos tanto como ellos van transformando a la ciudad.
            Y en la universidad; más específicamente, en la biblioteca, una mano que parece un guante de piel acaricia un libro, tranquilizándolo... “Ook, ok oooook”, murmura; cantando.
            A lo lejos, en las montañas, las brujas cambian a la gente... No, no las transforman en batracios u otros animales, al menos no siempre, casi nunca; no si no las hacen enojar. Las brujas cambian a la gente de la mejor forma en que pueden ser cambiados, cambiando sus mentes para cambiar el mundo.
            En otra región, los pequeños hombrecitos azules decidieron no tener más amos... Y andan por la tierra protegiéndola, a su manera, pero protegiéndola... Y qué importa el robo de unos cuantos cientos de ovejas (materiales de construcción, herramientas, quesos y cualquier cosa que brille, en general), si han salvado el mundo más de una docena de veces (aunque, justo es decirlo, la mayoría de ellas ha sido sin quererlo y otras en contra de su voluntad... Y de la del mundo).
            El mundo... El mundo vuela por el espacio sobre los lomos de cuatro elefantes parados sobre el caparazón de una tortuga... El mundo vuela por el universo y sólo la tortuga sabe hacia donde y con qué propósito.
            Lejos, en un lugar que no es ningún lugar, en otra biblioteca, él sostiene un gato mientras mira el mundo moverse por el universo. En la habitación contigua, millones de relojes de arena de todos los tamaños continúan vertiendo su contenido... Y él, el mira el mundo, sonríe y acaricia su gato.
            Y la tortuga... La tortuga se mueve...

Mario Stalin Rodríguez
In Memorian
Terry Pratchett
Porque nos enseñó que los cuentos no se escriben para decirnos que los monstruos existen, sino para enseñarnos que pueden ser vencidos.

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jueves, marzo 12, 2015

LA VIDA COMO ESPECTÁCULO

de lo público, lo privado y el público

“Yo sólo soy memoria y la memoria que de mi se tenga”
Elena Garro
Recuerdos del Porvenir

Permítaseme la reconstrucción; la mujer va caminando por la calle, su ropa es la de todos los días, cómoda y fresca para la primavera, no lleva grandes adornos ni su maquillaje es notorio, su cabello sujeto por una diadema negra sencilla ondea por detrás de ella. A su paso surgen fotógrafos de cada esquina, de cada auto, de cada arbusto. Ella no interrumpe el paso e intenta, no siempre con éxito, ignorarles.
            Kate Middleton es, en ese entonces, la prometida del príncipe heredero de la corona inglesa y sólo por ello, al parecer, su vida ya no le pertenece…

¿Por qué nos interesa la vida de los demás?
            Permítaseme aventurar una hipótesis; tiene algo que ver con nuestra evolución social. Al contrario de lo que dicta el saber popular, es falso que no experimentemos en cabeza ajena, tanto más; nuestra sociedad depende, de hecho, de que experimentemos en cabeza ajena.
            Aprendemos más allá del mero empirismo, absorbemos las experiencias de otros como si fueran las propias y, en una perversión de esto, escapamos de nuestras grises vidas a través de las de los otros.
            Si aceptamos que proyección e introyección forman nuestra vida diaria, es decir; si aceptamos que somos mucho más que nuestra circunstancia. Entonces también aceptemos que somos lo que hacemos para cambiar lo que somos y, sobre todo, somos también lo que imaginamos ser.
            Una perversión extrema de todo esto es, por supuesto, la proyección de deseos y realizaciones a figuras públicas, sean estas equipos de fútbol (si la selección gana, ganamos) o miembros de la realeza cuyo único mérito es haber nacido en una cuna distinta a la nuestra.
            Volvamos, entonces, a la pregunta; ¿por qué nos interesa la vida de los demás? Parte de la respuesta, aunque no completa, es porque a través de ellos proyectamos nuestros deseos, anhelos y frustraciones.

Hay, sin embargo, un extremo opuesto a todo esto y es el exponer nuestra propia vida al escrutinio público.
            No es nuevo; en el fondo de toda autobiografía subyace la idea de nuestra vida es ejemplar y por tanto puede (y debe) ser conocida por los demás. Es sólo que en los tiempos actuales la inmediatez y accesibilidad de las tecnologías de la comunicación pueden haber hecho este fenómeno mucho más notorio.
            Dejemos de lado los blogs, ya que estos, si bien también un ejercicio de narcisismo digital, por lo menos obligan al lector a conocer una dirección específica y al redactor a intentar, así sea mínimamente, un contenido interesante. No, centremos nuestra atención en las llamadas redes sociales, particularmente en twitter y facebook.

En México, hace algunos años, el JJ es buscado por atentar contra la vida un futbolista en los baños de un bar. Durante meses logra eludir la cacería policíaca, hasta que es aprendido en una colonia de la ciudad de Cuernavaca, en el estado de Morelos de este país.
            No… No es que las fuerzas del Estado hayan logrado su ubicación a través de técnicas especializadas e investigación de alto nivel como la que se ve en serie de televisión como CSI y sucedáneos… No, la novia del presunto delincuente expuso fotografías de ella y su pareja en facebook, etiquetándolas con comentarios del tipo “aquí con mi novio en nuestra casa del fraccionamiento Alamedas número 7, Cuernavaca, Morelos”.
            Un ejemplo más. Figuras públicas como David Visval o Paulina Rubio sostienen cuentas de twitter, en ellas, con 140 caracteres o menos, exponen sus ideas o anuncian sus próximas presentaciones… En ellas, también, dan muestra clara de su desconocimiento de geografía, de ortografía o de corrección política...

¿Por qué exponer nuestra vida al escrutinio público?
            Antonio Delhumeau (El Hombre Teatral, 1983) aventura una hipótesis. Somos seres teatrales, representamos papeles ante nosotros mismos y los demás; teatralizaciones para trascender o pasar desapercibidos, para autoafirmarnos y reafirmarnos.
            ¿Por qué exponemos nuestras vidas al escrutinio público? La respuesta es simple y compleja, para dejar huella, para ganar eternidad más allá del cromosoma… Para que se sepa que estuvimos aquí y fuimos importantes.


Mario Stalin Rodríguez
Hasta donde recuerdo, este texto fue elaborado en 2011 por petición de la encargada de la cátedra de Fotoperiodismo en la licenciatura de Artes Gráficas de alguna universidad de Tenerife. Ignoro si al final decidió, como era su idea original, repartirlo entre sus estudiantes... El propósito original del texto era hablar un poco sobre el uso de la imagen como cuestión pública y el derecho a la privacidad. lo retomo hoy, cuatro años después, porque el reciente fallecimiento de quien fue, en algún momento, muy cercana a mi familia, me lleva a una reflexión sobre la memoria y lo que dejamos tras de nosotros... Reflexión que, en estos momentos, no me siento con ánimos de llevar a cabo.
A la Familia de Tania Serrano Candela, toda mi solidaridad y mi cariño.

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miércoles, marzo 04, 2015

Nueve Años No Son Nada (LOV 18)

No, no son nada; son un chingo... Hace nueve años, el 1° de Marzo de 2006, se publicó en estos bites:
"He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la falta de locura"
Carlos Monsiváis
Días de Guardar.
Y en estos nueves años ha habido muchas cosas y algunas han faltado. Pero locura, lo que se dice locura, no ha faltado precisamente... Y de locura se trata, justamente, este post...

Hace cuatro años, entre Noviembre de 2010 y Marzo de 2011, publicamos varias historias que retomaban algunas caricaturas de mi infancia, actualizándolas y presentándolas en visiones distintas... De éstas, por votación entre los lectores, se decidió continuar con Calabozos y Dragones... Con una temporalidad más bien irregular, he de reconocerlo, se ha venido publicando a lo largo de todo este tiempo y hoy, que andamos celebrando el 9° aniversario de este blog, publicamos el capítulo 18, que marca, además, las dos terceras partes de la historia como está planeada...
Esto viene de acá:
00, 01, 02, 03, 04, 05, 06, 07, 08, 09, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16 y 17
Y sigue aquí









Y continuará después...

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miércoles, febrero 25, 2015

¿Y CUANDO VENGAN POR NOSOTROS?

Ensayo ganador del primer premio en el concurso "Así somos, así pensamos" organizado por el sindicato de trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia...

Cuando vinieron por los comunistas, guardé silencio
Martin Niemöller

Tal vez no hay un momento en el que todo empezó. Quizá fue sólo un cúmulo de pequeñas cosas que fueron sumándose hasta que, al final, nos encerramos en nosotros mismos y nos olvidamos de todos los otros; de quienes en distintos lugares y contextos, son nuestros iguales y distintos...

Primer momento
Será que el primer indicio de que algo no marchaba como antes debieron dárnoslos los integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación. Los maestros, sí, con quienes convivimos día sí y día también en museos y zonas arqueológicas.
            Con el anuncio y aprobación de la llamada Reforma Educativa, los maestros de la CNTE se movilizaron. Ocuparon por meses la plancha del Zócalo de la ciudad de México, de donde fueron violentamente desalojados entre balas de goma y gases lacrimógenos...
            Y nosotros, tan nosotros, tan críticos y participativos en un pasado; nosotros, miramos todo esto desde la comodidad de nuestros centros de trabajo, guardando silencio.

Y será que hubo un intento, tímido, de responder... Y acompañamos, unos pocos de nosotros, a los maestros a reinstalar su protesta en el Monumento a la Revolución. Y colocamos una tímida carpa en los perímetros del campamento.
            Y unos pocos de nosotros estuvimos ahí el 2 de Octubre cuando la policía del DF cargó con balas de goma y gases lacrimógenos contra la manifestación de estudiantes y maestros...
            Y unos pocos de nosotros los vimos correr y ser detenidos... Pero, sobre todo, desde nuestra tímida carpa y desde la comodidad de nuestros centros de trabajo; guardamos silencio.

Segundo momento
Y fue entonces que hasta la tímida carpa desapareció.
            Y llegaron también las otras Reformas Estructurales y las protestas callejeras fueron menguando y, cada vez más, cada vez con mayor impunidad, eran reprimidas con balas de goma y gases lacrimógenos...
            ¿Y nosotros? Nosotros guardábamos silencio.

Encerrados en nuestros centros de trabajo, caímos en la autorreferencia y la autofagia.
            Sin mirar el lento asesinato del país, tal vez porque era demasiado, tal vez porque ya, a estas alturas, estábamos tan ciegos que no nos importaba… Demasiado centrados en pequeñas batallas mezquinas; “aquel compañero llega tarde”, “ella quiere cambiarse de departamento”, “este proyecto invade mis atribuciones”, “este otro no se incluye en mi profesiograma”, “la escuela llegó con 10 minutos de retraso” y etcétera.
            Conflictos pequeños, sin sentido, interminables. Surgidos más de mezquinas rencillas personales que de una pretendida “defensa de nuestros derechos laborales y materia de trabajo”... Y nos confundimos, empezamos a ver en el compañero al enemigo; quien ostentaba un nombramiento distinto, el que aspiraba por concurso interno o promoción académica a una plaza de nuestro nivel, quien llegaba desde afuera, los trabajadores de contrato o de apoyo a confianza...
            Todos eran el enemigo, porque su presencia modificaba aquello a lo que nos habíamos acostumbrado, trastocaba la comodidad de la rutina y nos obligaba a mirar más allá de hacer las mismas cosas de la misma forma.
            Y será que las autoridades miraban con buenos ojos todo esto, porque enfrentados y divididos dejábamos pasar aquello que verdaderamente atentaba contra nuestros derechos y nos restaba materia de trabajo... Pero no importaba porque “aquel compañero llega tarde”, “ella quiere cambiarse de departamento”, “este proyecto invade mis atribuciones”, “este otro no se incluye en mi profesiograma”, “la escuela llegó con 10 minutos de retraso”...
            Y directores, subdirectores y jefes de departamento escuchaban nuestras quejas, mientras sonreían complacientes... Y las fomentaban, porque nuestras pequeñas batallas mezquinas, nos distraían y nos alejaban de nuestros compañeros y de quienes, en otros contextos y lugares, son distintos e idénticos a nosotros.

Tercer momento
Y vinieron por lo jóvenes.
            En Septiembre de 2014, seis estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, en Iguala, municipio del estado de Guerrero, fueron asesinados por elementos de la policía municipal, con la posible complicidad del grupo delictivo conocido como Guerreros Unidos, a unos pasos de la mirada complaciente del ejército nacional.
            43 jóvenes del mismo centro educativo fueron secuestrados esa noche... A la fecha es imposible saber a ciencia cierta qué pasó con ellos, ya que las autoridades estatales y federales parecen mucho más interesadas en exculparse y dar un carpetazo rápido al caso, que en encontrar el paradero de los desaparecidos.
            Desde las primeras horas tras la difusión del hecho a través redes sociales, lo mejor de la sociedad mexicana; sus jóvenes, salió a la calle a exigir “vivos se los llevaron, vivos los queremos”...
            Y la exigencia creció en redes sociales y el culpable fue señalado. No el triste emperadorsito de un triste municipio de un triste estado, no el triste gobernador de este mismo; todos ellos y el aparato al que pertenecen. “Fue El Estado”, se gritó en las calles y en las redes sociales.
            De la mano de los jóvenes, indignados por esto y junto a la exitosa experiencia reciente en el IPN, las universidades se movilizaron y la llama de la justa rabia siguió creciendo. Por primera en vez en su historia, la Universidad del Claustro de Sor Juana entro en paro de labores, la Facultad de Ingeniería de la UNAM aprobó, por primera vez en 48 años, suspender actividades en una votación con la participación de más 5,000 miembros de su comunidad.
            Pronto no sólo fueron los jóvenes universitarios. Incluso los académicos del Colegio de México, tan dados a la moderación y el ensimismamiento, se pronunciaron y sumaron a las protestas. En Paris, Amsterdan, Río de janeiro, Madrid, Barcelona, Santiago de Chile, Nueva York, Río de la Plata; ahí donde llegaban las redes sociales, llegaba la rabia. Ahí donde un embajador o un funcionario del gobierno mexicano se presentara, había voces que le exigían “vivos se los llevaron, vivos los queremos”; le recriminaban “fue el Estado”.
            Incluso en el espectáculo que históricamente ha marcado la sustracción de la realidad en México, el fútbol, las voces llegaron. En el partido amistoso de la selección nacional contra Holanda, entre las porras del Cruz Azul, del León, de las Chivas y hasta en la del América, el grito era uno; “Vivos se los llevaron, vivos los queremos. EPN asesino”.
            En todo el territorio nacional, a lo largo del orbe, conforme más y más cuerpos eran encontrados en fosas clandestinas, conforme más se intentaba desde los medios desviar la atención; más crecía la indignación y mayores eran las protestas.
            Y nosotros, tan nosotros, tan críticos, tan comprometidos; nosotros, guardamos silencio.

El grito inundó las calles, “Vivos se los llevaron, vivos los queremos”... Y nosotros respondimos “aquel compañero llega tarde”, “ella quiere cambiarse de departamento”, “este proyecto invade mis atribuciones”, “este otro no se incluye en mi profesiograma”, “la escuela llegó con 10 minutos de retraso”.
            Y respondimos tarde y tímidamente.
            Las convocatorias para participar en movilizaciones exigiendo la presentación con vida de los normalistas fueron emitidas. Asistimos pocos, tan pocos…
            Será que las redes sociales de un tiempo para acá están bloqueadas en los equipos de computo de nuestras oficinas (y no dijimos nada, porque “aquella compañera se la pasa en el facebook”)... O será que estamos tan acostumbrados a mirarnos a nosotros mismos, es decir; tan ciegos, que realmente creemos que “aquel compañero llega tarde”, “ella quiere cambiarse de departamento”, “este proyecto invade mis atribuciones”, “este otro no se incluye en mi profesiograma”, “la escuela llegó con 10 minutos de retraso” es más importante que la vida de 43 jóvenes.

¿Cuarto momento?
¿Y cuando vengan por nosotros?
            No se engañe nadie; vendrán por nosotros. Y no lo harán como lo hicieron con el SME o la CNTE, ni siquiera necesitarán presentarnos como “trabajadores privilegiados” y enfrentarnos a la sociedad; no les implicaremos ni ese mínimo trabajo.
            Vendrán por nosotros y lo harán poco a poco, aprovechándose de nuestras pequeñas mezquindades.

Al día de hoy, empresas subcontratadas (con trabajadores sin los mínimos derechos laborales) se encargan ya del aseo y mantenimiento de los centros de trabajo. La figura del custodio ha desaparecido en no pocos centros de trabajo, siendo sus funciones cubiertas por personal externo o, en el mejor de los casos, agentes de la policía local. No es extraño ver que en museos y zonas arqueológicas sean externos quienes se encarguen del montaje museográfico de las exposiciones temporales. Cada vez más las visitas extraordinarias (nocturnas o en días de descanso), en estos mismos centros son cubiertas por personal externo (a veces disfrazado a manera de “voluntariado”).
            Poco a poco, cada área sustantiva para el funcionamiento de nuestros centros de trabajo será sustituida por personal externo subcontratado a empresas de outsourcing. Las áreas administrativas, de recursos humanos y financieras correrán a cargo de despachos contables. Los servicios educativos o de promoción cultural irán a manos de empresas de turismo cultural y agencias de publicidad...
            Poco a poco, iremos desapareciendo. Y nosotros, tan críticos, tan participativos, con tanta conciencia social y solidaria; nosotros, aplaudiremos porque “aquel compañero llega tarde”, “ella quiere cambiarse de departamento”, “ellos trabajan menos horas que el resto”, “lo demás sólo envidian nuestro horario”, “al otro departamento le dan más horas extras” y etcétera.

Y será, tal vez, que nos daremos cuenta de lo que nos han hecho e intentaremos responder, un poco demasiado tarde.
            Intentaremos advertir a la sociedad que desaparecer a los trabajadores de base del Instituto Nacional de Antropología e Historia no es sólo atacar a un grupo determinado de personas y el sindicato en el que se agrupan, sino un paso más en el remate y destrucción del patrimonio histórico y la memoria de nuestro país.
            Y tal vez entonces volveremos a salir a las calles. Y tal vez reaparecerá nuestra tímida carpa bloqueando el acceso a las oficinas centrales del instituto... Y gritaremos buscando el apoyo de los otros... Y sólo obtendremos la respuesta del silencio.
            Para entonces, todos aquellos que podrían apoyarnos; los maestros de las escuelas públicas, los estudiantes universitarios, los sindicatos democráticos. Todos ellos, lo mejor de la sociedad mexicana, habrán desaparecido.

Mario Stalin Rodríguez

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jueves, febrero 19, 2015

TAN LIGERO COMO LAS PLUMAS

“Yo sólo soy memoria y la memoria que de mi se tenga”
Elena Garro
Recuerdos del Porvenir

Esto empieza con una aclaración necesaria; creo en la necesidad y justicia de la repatriación de los bienes culturales. Finalmente, todo pueblo tiene derecho a la memoria y a los vestigios de su pasado. La historia propia es, finalmente, privilegio irrenunciable de todo colectivo... Sí, creo en la necesidad y justicia de la repatriación de bienes culturales. No creo, sin embrago, que ésta deba lograrse sobre falacias descaradas y chantajes emocionales.
            No se me malentienda; no defiendo “verdades históricas” irreductibles. Las verdades históricas (y en ello incluyan tanto las de la academia, como las de la PGR) han demostrado, históricamente, ser las más endebles... Creo, sí, en que la historia debe fundarse, sino sobre la realidad, al menos en la mejor mentira disponible; la que más apagada a la realidad sea.
            Pongamos por ejemplo la pieza llamada “penacho de Moctezuma” que, sobre ello se ahondará, probablemente ni era penacho, ni perteneció a gobernante alguno (no digamos ya a Moctezuma segundo)...

Elaborada con 400 plumas de Quetzal, plumaje de colibríes y otras aves, además de piedras y metales preciosos y con un diámetro de 175 cm, la pieza ha sido parte central de las relaciones bilaterales entre el Estado mexicano y el gobierno austriaco.
            De hecho, ha estado a punto de causar el rompimiento de relaciones diplomáticas en más de una ocasión (la más famosa de ellas involucró a un danzante ebrio, tres tabiques y muchos, muchos, policías de Viena) y ha sido motivo de al menos tres resolutivos del Comité de Repatriación de Bienes Culturales de la ONU.
            La historia de la pieza va desde la conquista española de América, pasando por las intrigas palaciegas de la nobleza europea, llegando hasta la conquista civil del poder en el viejo continente. Involucra mitos, mentiras descaradas y, por supuesto, la gran ignorancia de las academias europeas.
            Es probable que la pieza haya sido parte del llamado “ajuar de Quetzalcoatl” que Moctezuma segundo obsequió a Hernán Cortes antes del arribo de éste a la ciudad de Tenochtitlán... No se deduzca del nombre ninguna implicación teológica, ni se pretenda con éste dar por válida la versión según la cual los indígenas creyeron que la llegada del conquistador europeo era el regreso de su dios ausente.
            Finalmente, la única voz que dice que los mexicas creyeron que Cortes era Quetzalcoatl, es la del propio Cortes... La realidad, por el contrario, habla de hechos muy distintos.
            Cortes nunca fue recibido en el Templo Mayor de Tenochtitlan, tanto más; su recibimiento se realizó a las afueras de la ciudad y fueron enviados al palacio del padre de Moctezuma segundo, ubicado en la periferia de la ciudad, muy lejos del centro ceremonial... Y sí, a su llegada fue obsequiado con el ajuar citado, probablemente; no tanto un regalo como una prueba en la que el español fracasó.
            Antes que Cortes, llegaron sus aliados indígenas, pertenecientes a la etnia tlaxcalteca, anunciado a voces “el retorno de Quetzalcoatl” (probablemente, como parte de un intento del europeo de aprovecharse del misticismo mexica). Para probar su autoafirmada divinidad, el español fue “obsequiado” con piezas extraídas de diversos templos, entre las que se mezclaban basura y verdaderos tesoros; lo más seguro, para ver si sabía diferenciarles y qué hacer con cada una.
            Sobra decirlo, cuando el español guardó todo esto en cofres; quedó bastante en claro que no era ningún dios...

Sí; todo lo anterior es un ejercicio de especulación, pero tiene mucho mayor sentido que cualquier otra versión en boga en tiempos pasados.
            Lo cierto es que Cortes envió sus obsequios a la corona española, en aquel entonces en manos de Carlos I, de la casa de Habsburgo y, como suele suceder con la nobleza, éste decidió catalogarlos y embodegarlos...
            En 1700 (casi 200 años después), en medio de un gran caos, la casa austriaca abandonó el trono de la península ibérica (que recayó en los todavía reinantes borbones... Aunque los actuales monarcas deban su corona más a Franco que a nadie más), refungiándose en Austria, donde aún gobernaban (de hecho, recuérdese, el pretexto utilizado por los conservadores para traer a Maximiliano de Habsburgo a hacerse cargo del gobierno de México, era que éste era el legítimo heredero de la corona española).
            Ya en el siglo XX, y a raíz del reacomodo político que la I y II Guerras Mundiales trajeron consigo, el poder de Austria pasó a manos civiles. Las nuevas autoridades aprovecharon las riquezas acumuladas por siglos de la nobleza... En 1945, tras la caída de las potencias del Eje, en el Museo Etnográfico de Viena, sobre un maniquí que representaba a un hombre de raza negra, se puso en exhibición “la Capa Africana”... Sí, efectivamente, el ahora llamado “Penacho de Moctezuma”.
            Obviamente, las circunstancias del cambio de denominación no son del todo claras. Se sabe que la pieza permaneció expuesta como “Capa Africana” durante un buen tiempo, hasta que un asistente al museo (la leyenda cuenta que era mexicano) hizo notar a las autoridades de éste que, en África, no hay quetzales (esta ave es endémica de América, de la Selva Lacandona, para ser más precisos).
            Tratando de reconstruir la historia de la adquisición de la pieza, los investigadores llegaron a Cortes y a la nobleza indígena... Y volviendo a fracasar, casi 500 años después, en la misma prueba que Cortes; volvieron a malinterpretar su naturaleza y uso... Y ya está; “El Penacho de Moctezuma”.

Volvamos a los primeros párrafos, por su forma, tamaño y peso, la pieza no podría ser usada como “penacho”, sin arriesgarse a que quebrara el cuello de su usuario... Por no hablar de la imposibilidad que las plumas de quetzal (con una longitud superior a un metro) permanecieran erguidas sin auxilio de un soporte rígido (agregando mayor peso).
            De hecho, dejando de lado la cuestión geográfica, es probable que el primer acercamiento de los museógrafos vieneses no estuviera del todo errado en cuanto a su naturaleza y uso.
            De acuerdo a la mayoría de los investigadores actuales y haciendo un comparativo iconográfico, es probable que la función original de la pieza fuera, efectivamente, la de ser una capa. No de una persona, sino de una estatuilla de Quetzalcoatl, de la forma en que esta deidad era retratada no por los mexicas, sino por los huastecos...

De nuevo; sí, creo en la necesidad y justicia de la repatriación de bienes culturales. No creo, sin embrago, que ésta deba lograrse sobre falacias descaradas y chantajes emocionales... Sobre todo, si la realidad resulta ser mucho más interesante.

Mario Stalin Rodríguez
Asesor Educativo
Museo Nacional de Antropología

Fuentes:
Gonzáles Rul, Francisco, “El Penacho de Moctezuma” en Arqueología Mexicana; México, 1995.
Rodríguez de la Vega Cuellar, Mario Stalin, Mexica (6ª edición), México, Museo Nacional de Antropología, 2014
Solis, Felipe, Mexica. Museo Nacional de Antropología, México, Conaculta/INAH/MNA/Luwerg, 2004.

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domingo, febrero 15, 2015

Big Culo Day 2015

Como cada año, el primer día hábil después del 14 de Febrero se celebra en estos bites el BIG CULO DAY...

Y este año, como pueden adivinar, andamos divinos
En (casi abandonado) blog de los Habituales
Además de menciones en Twitter y el Librocara...

El BigCuloDay es una iniciativa marciana de paz y tolerancia (y parte del Plan Marciano de Dominación Mundial, pero eso no lo supieron por mi).

P.D.
Gracias a Francis de Subcultura por su participación en estas celebraciones...

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