jueves, julio 12, 2018

Ahora sí, ya casi...

Sí, sé que llevo ofreciéndolo desde hace tiempo (sobre todo considerando que el anterior capítulo se publicó allá por Octubre de 2016), pero ya sólo me falta por dibujar la última escena del último capítulo de "La Otra Versión - Calabozos y Dragones" (después de eso, sólo quedará digitalizar las páginas, maquetear, el asunto de colores de la portada y esas minucias), así que casi puedo asegurar que muy próximamente...
Que, si quieren recordar en qué nos quedamos, pueden darse una vuelta a mi página de Tapas o, más cómodo, desde los enlaces de esta página.

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jueves, julio 05, 2018

EL LAZO


Empezó como un gesto de apoyo colectivo.
            Entre 2004 y 2005 se llevo a cabo un proceso de desafuero hacia el entonces Jefe de Gobierno de la ciudad de México, quien se perfilaba como la figura con mayores posibilidades para ser el candidato de la oposición a la presidencia en las elecciones de 2006.
            El proceso, impulsado desde el gobierno federal encabezado por el panista Vicente Fox y apoyado por las bancadas en el legislativo de su partido y del, hasta el anterior sexenio gobernante, PRI, se fundaba en una endeble demanda legal, tan endeble que, en cuanto el desafuero se concretó en la Cámara de Diputados, fue desestimada por las instancias judiciales por ser notoriamente improcedente.
            Antes de la conclusión de todo esto, el movimiento en apoyo al Jefe de Gobierno llamó a portar un pequeño lazo tricolor como muestra simbólica contra un proceso claramente manipulado con fines electorales.
            Fue entonces que me coloqué por primera vez el pequeño el lazo en el pecho.

Si bien en un principio el pequeño lazo fue portado de manera masiva, con el tiempo la gente fue dejándolo de lado conforme nuevos sucesos ocupaban la agenda pública del país, aunque se retomó durante la siguiente campaña electoral y el subsecuente fraude electoral, que llevó a Felipe Calderón a la presidencia con una diferencia de menos del 1% de la votación.
            Conforme la administración del usurpador avanzaba, diversas iniciativas de corte neoliberal eran enviadas una tras otra al congreso, la mayoría de las cuales, afortunadamente, eran rechazadas gracias a la imposibilidad de construir un bloque oficialista mayoritario, dada la poca representación del PAN, el PRI y el PVEM en las cámaras.
            Contra todas esas iniciativas, seguí portando el pequeño lazo tricolor en el pecho.

Fue entonces que el pequeño usurpador lanzó su “guerra contra el narcotráfico”, lanzando a un ejército poco preparado y de gatillo demasiado fácil, a las calles a cumplir funciones de seguridad pública.
            Contra ese baño de sangre, seguí portando el pequeño lazo tricolor en el pecho.

Después vinieron las elecciones de 2012 y la compra masiva de votos a favor del priista Enrique Peña Nieto... Y con la llegada de éste a Palacio Nacional, llegó también el criminal Pacto por México, que construía una artificial mayoría legislativa, gracias a la complicidad de los tres principales partidos políticos (PRI, PAN y PRD) y algunos satélites minoritarios como el PVEM y Nueva Alianza.
            Con esta estrategia, cada una de las iniciativas de Peña Nieto fueron aprobadas sin discusión y sin escuchar a las voces opositoras... Así fue aprobada la privatización del petróleo, la reforma educativa que golpeaba al magisterio organizado y crítico...
            Y vinieron también los hechos de Tlataya, la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, el uso y abuso del ejército en contra de población civil desarmada... La transformación del país en una enorme fosa clandestina.
            Contra todo esto, seguí portando el pequeño lazo tricolor en el pecho.

El pasado Domingo 1° de Julio, después de una campaña electoral cuya principal característica fue el constante ataque a la figura del principal candidato opositor por medio de mentiras y hechos tergiversados, tras la histórica votación de más del 60% del padrón electoral y con una ventaja de más de dos a uno con respecto al 2° lugar, Andres Manuel López Obrador se yergue como el virtual presidente electo de México.
            Y así, después de casi 14 años, colgué el pequeño lazo tricolor...

Mario Stalin Rodríguez

Para Jessica, que no necesariamente compartía ni entendía del todo esta pequeña y necia protesta personal mía, pero que un día, hace algunos años, compró medio metro de listón tricolor y me regaló cinco pequeños lazos para seguir llevándolos sobre el pecho.

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jueves, junio 28, 2018

DOMINICAL

Este 1° de Julio, por favor, voten.
            Obviamente, porque veda electoral, no cometeré la indiscreción de pedir el voto para uno u otro candidato, para una u otra “coalición”, ni para uno u otro partido... Pero, por favor, voten.
            Voten con toda su rabia, voten con toda su esperanza, voten con toda su desconfianza... Pero, por favor, voten.
            Voten para que el fraude no alcance, voten para que quienes niegan el derecho de los diversos no regresen al poder, voten para que quienes originaron y se benefician de la violencia sean expulsados del poder, voten para que quien falsificó la voluntad popular no llegue al poder, voten para que quien ha hecho de la mentira y la traición una forma de política no pruebe nunca el poder, voten para que los responsables de las desapariciones y muertes abandonen el poder... Por favor, voten.
            Voten, voten en la mañana, al mediodía después de los partidos del mundial, voten a la hora de la comida o al punto del cierre de las casillas... Por favor, voten.
            Voten por un partido, por una coalición o por un candidato. Voten marcando una casilla, dos o tres, voten escribiendo un nombre, voten escribiendo un apodo o sólo las iníciales... Por favor, voten.
            Por favor, de verdad, voten.
            El lunes 2 de Julio, si quieren, podemos volver a discutir sobre la viabilidad de la democracia electoral, sobre cómo superar el sistema de partidos, sobre la necesaria organización para presionar al gobierno saliente y a quien resulte ganador para cumplir lo ofrecido.
            Podemos volver a hablar sobre la utilidad del voto en blanco, sobre la presión de la abstención, sobre la declaración de principios del voto nulo, sobre la inutilidad del voto... Pero, por favor, el 1° de Julio, voten.
            Es sólo una marca en un papel, no compromete sus principios, no vende sus ideales, no les impide organizarse en torno a otros objetivos y discursos... Pero esa marca en el papel puede ayudar a que los bastardos que han convertido a este país en una enorme fosa clandestina, abandonen el poder y no regresen nunca a éste.
            Así que, por favor, este 1° de julio, voten.

Mario Stalin Rodríguez

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jueves, junio 21, 2018

Sí, la uso mucho, perdón

Pues eso, que sí, la uso mucho, pero la semana ha tenido sus bemoles...
Esperemos que las cosas se normalicen pronto.

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miércoles, junio 13, 2018

Los Falsificadores de la Democracia 04


EL IMPOSTOR

Se acerca el fin de las campañas electorales en México, en vísperas de lo que se antoja como una elección histórica en un país que nunca ha podido confiar en sus resultados electorales.
            Durante este periodo he evitado explicitar mi intención de voto, aunque, como dice la introducción a estos bites citando a Cortázar, “mi color y rumbo preferidos se perciben apenas se mira bien” y es por eso que, en estas líneas, no ahondaré sobre mi claramente obvio voto.
            Se trata más bien de analizar un fenómeno que, si bien no ha sido exclusivo de este proceso electoral, sí ha alcanzado en éste uno de sus máximos ejemplos; el candidato impostor.

Ricardo Anaya es joven, ambicioso y, dicen sus detractores, “carismático”.
            El “carisma”, obviamente, es un término subjetivo que, cabe mencionar, pocas veces le ha valido a Anaya para algo práctico, ya que en su meteórica carrera política, realmente nunca ha logrado convencer a nadie de votar por él. Todos sus puestos públicos o partidistas han sido por designación directa, vía plurinominal o bien, como “candidato” único cuando “contendió” por la candidatura panista, en un proceso que fue más una pantomima, que una “votación”.
            Con este currículum es que el panista arrancó, confiado, una campaña que para él se antojaba cuesta abajo; lo único que necesitaba, le decían, era capitalizar el enorme desprestigio que la administración de Peña Nieto (menos del 2% de aprobación) le ha acarreado al PRI y los 12 años de guerra sucia en contra del candidato opositor, López Obrador.
            La estrategia, por supuesto, dependía en mucho de la desmemoria pública, para que el electorado no recordara el patético espectáculo de Anaya, como líder del PAN, aplaudiendo las “reformas estructurales” de Peña Nieto, acompañado de los “líderes” que se apropiaron de las siglas del antiguo partido opositor y hoy satélite del poder, el PRD.
            Sin embargo, la propia ambición de Anaya jugó en su contra.
            Sin necesidad de una “campaña orquestada en su contra”, el simple ejercicio periodístico empezó, desde antes del arranque formal de la contienda, a arrojar datos que presentaban al político queretano como alguien dispuesto a todo, incluso al crimen, con tal de satisfacer sus propósitos.
            Señalado por actos de corrupción, lavado de dinero, tráfico de influencias y un larguísimo etcétera, la campaña de Anaya, artificialmente inflada desde medios como Milenio o Reforma, empezó a naufragar desde Febrero de este año, llegando a estar en práctica caída libre a partir de Abril pasado.
            Nada de lo que se ha intentado desde su equipo más cercano o los medios que le eran afines, le ha ayudado, tanto más, incluso mucho de esto ha resultado contraproducente.
            El intento de mostrarlo como alguien “valientemente confrontativo” durante el segundo debate, sólo logró mostrarlo como un abusador de colegio, que intenta suplir con agresión y mentiras, su completa falta de argumentos y propuestas.
            La falta de propuesta es, por supuesto, otro de los puntos nodales de su campaña, que se ha transformado en un ejercicio de esquizofrenia. Las ideas presentadas por el panista van de la “crítica” al “populismo” del candidato puntero en las encuestas, a la apropiación de las propuestas del mismo, exagerándolas hasta el ridículo (dispositivos electrónicos con acceso a internet gratuito para todos en todo el territorio –sic-).
            Enmarcando todo ello, la estrategia anayista ha sido mentir sistemáticamente sobre todo y, en particular, sobre la figura de López Obrador. Estrategia que tal vez le habría resultado útil en un México anterior a los sismos de 2017... Pero, justamente por la ineficacia gubernamental y la impericia de los partidos políticos para abordar la emergencia civil, permitió el surgimiento de una cultura de verificación informativa y la creación de redes de información que, si bien no son generalizadas ni masivas, sí permiten el contraste casi inmediato de las afirmaciones de las figuras públicas.
            Así, los “golpes mediáticos” que Anaya ha intentado en contra del principal candidato opositor, se ha revertido en su contra una y otra vez, lo cual ha sido particularmente notorio después de los tres debates organizados por el INE, tras los cuales fue el candidato más desmentido por la organización de medios y periodistas conocida como Verificado 2018 (en honor al grupo civil Verificado 19, que se dedicó a desmentir noticias falsas durante la emergencia civil de Septiembre de 2017).

Hoy, lejos de la confianza que intenta trasmitir a través de una sonrisa que se antoja cada vez más falsa, Anaya luce desesperado; temeroso del final de una contienda en la que se sabe derrotado. Asustado por saber que no puede regresar a las filas de un partido, el PAN, destrozado en partes iguales por su persistente complicidad con el poder y por las divisiones propiciadas por el propio candidato. Ni ser arropado por las ruinas de lo que hoy se llama PRD.
            Con su fama pública destrozada por la exhibición de sus pecados, tampoco podría regresar a la comodidad de una vida empresarial, que sólo fue exitosa en tanto pudo valerse de sus puestos públicos y contactos políticos.
            Anaya no tiene otra opción que ganar la presidencia... Y México necesita que Anaya no lo logre.

Mario Stalin Rodríguez

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miércoles, junio 06, 2018

Más Anuncios


Bueno, en realidad este previo iba a aparecer a inicios de Mayo,pero coincidió con un periodo particularmente intensito en lo que a asuntos síndico-laborales se refiere, pésimo en materia económica y pesado anímicamente hablando... Que, además, aún no termina.
A lo que habría que agregar la descompostura de mi CPU, en el que tenía todos los archivos de "La Otra Versión - Calabozos y Dragones" incluyendo, obviamente, este previo... Pero, en fin, aunque las cosas no se hayan terminado de arreglar, almenos recuperé mi CPU y los archivos,así que al menos por el momento podemos decir que


PRÓXIMAMENTE

Y ya está, la próxima semana hablamos de otras cosas (supongo)

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miércoles, mayo 30, 2018

LA CALOR


I
Abandona, sigilosa, su elevado puesto de observación con un salto al colchón.
            De la cama baja al suelo sin perder de vista a su presa, que revolotea distraída a un costado del escritorio... El ruido del ventilador de pedestal inunda la habitación.
            Asecha... Se prepara para saltar... El bochorno la inunda.
            La posición de ataque se transforma en un estiramiento generalizado de su cuerpo; bosteza perezosa y ve la mosca revolotear.
            Se tumba cuan larga es en el suelo...
            “¿Qué?”, dice la figura sentada ante el escritorio; “¿demasiado calor para cazar? Sí, te entiendo”.

II
Sale de la ducha sintiéndose mejor.
            Se arregla el pelo oscuro en el espejo y, desnuda, se dirige a su cuarto, el corto paseo le arranca un poco de la sensación de bienestar, sobre todo cuando pasa por debajo del tragaluz por el que el sol entra en pleno.
            La suave brisa del ventilador la refresca al entrar en su habitación.
            La gata la observa entrar desde arriba del librero y la saluda con un maullido apagado.
            Rebusca en los cajones; le queda poca ropa limpia y la sola idea de poner la lavadora para, después, subir al techo para tender la ropa al sol le agota... De pronto el ventilador se detiene.
            Revisa el enchufe para ver si movió el cable mientras buscaba ropa… El calor empieza a invadir la habitación.
            Acciona el pagador sólo para comprobar lo evidente, no hay electricidad... El sudor empieza.
            Se desprende de la ropa interior recién puesta, toma la toalla que había aventado sobre una silla y regresa al baño, esperando que el servicio eléctrico se reanude mientras se ducha por tercera vez en el día.

III
Se toman de las manos.
            Casi inmediatamente ella le suelta para limpiar en la pernera del escaso short  la mezcla de sus sudores de su palma, le sonríe disculpándose.
            Él pasa el brazo sobre sus hombros desnudos, ella le rodea la cintura con el suyo. Dan tres o cuatro pasos así, hasta que él se retira abrumado por el bochorno de la cercanía, le sonríe disculpándose.
            Acalorados, siguen caminando uno al lado del otro, separados por el justo espacio para que la casi inexistente brisa circule entre ellos... De vez en cuando se miran entre sí, sonriéndose.

IV
La gata se levanta, camina a través de la habitación escuchando el distante ruido de la ducha... Imponiéndose al bochorno y haciendo un esfuerzo sobrefelino, alcanza la ventana abierta de par en par... No, el aire libre no es más fresco que el interior de la habitación.
            Mira hacia atrás, el ventilador de pedestal sigue quieto; mudo sin nada que le alimente... Bufa y con un salto alcanza el borde de la barda vecina. Levanta la nariz para orientarse, localiza el olor que busca y empieza caminar en esa dirección.

V
Saliendo de la escuela, la niña pasa por el parque.
            Recuerda que su padre no llegará a casa sino hasta una o dos horas después que ella... Mira el parque y la promesa de frescura de la sombra de los árboles.
            Desvía su camino.
            Salta la ridícula cerca que separa las áreas verdes del camino y pasa al lado del desgastado letrero que advierte sobre la prohibición de pasear mascotas y pisar el césped.
            Tiende su suéter bajo un árbol y, mientras se recuesta sobre él, mira a un pareja que pasea por la acera de enfrente, mirándose mutuamente pero demasiado acalorados como para tocarse.
            Desvía la mirada hacia las hojas del árbol y agradece la suave brisa que de pronto empieza a soplar y se cuela por debajo de su falda... Una gata negra llega bajo la misma sombra, se estira perezosa y se tiende a su lado.

Mario Stalin Rodríguez

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