domingo, julio 12, 2026

Los Falsificadores de la Democracia 80

 LA FIESTA MUNDIALISTA


La derecha mexicana necesita victorias que celebrar, así sean en batallas que sólo existen en su muy limitada imaginación... Y lo sucedido en torno a los partidos de la justa mundialista jugados en México es un gran ejemplo de ello.

            No se trata sólo de su patético intento de montarse, no en las demandas sino en las movilizaciones de las distintas agrupaciones que legítimamente usaron el telón mundialista para visibilizar sus luchas, vaciándolas de todo contenido social para transformarlas en meros relatos patetistas más propios de una telenovela barata que de una protesta social.

            Se trató también (y sobre todo) de una apuesta por el caos, el miedo y el vacío... Ello fue evidente incluso desde antes del inicio del campeonato deportivo, con la absurda campaña de “este mundial no despierta tanta ilusión como los anteriores celebrados en México” (como si el país y su sociedad en 2026 fueran mínimamente comparables a los de 1986 o 1970), montada desde meses atrás por les opinócratas de los medios de la derecha y reproducida por las granjas de bots y trollcenters de redes sociales, cada vez con mayor intensidad conforme se acercaba el arranque de la justa.

            Porque, al contrario de las agrupaciones en cuyas legítimas movilizaciones pretendieron montarse, la derecha necesitaba estadios y plazas vacías; pantallas gigantes que transmitieran partidos ante un público escaso o inexistente, mientras las calles de la CDMX (y sólo las de la CDMX) colapsaban en medio del tráfico y la furia ciudadana (porque, obviamente, el tráfico sólo es noticia cuando sucede en la CDMX, en Guadalajara y Monterrey los cortes viales por los partidos no parecían ser un problema digno de cobertura mediática)... Porque necesitaban escenas que confirmaran el absurdo relato de un país sumido en “el miedo” y “la inseguridad”, que llevan vendiendo desde 2018.

            Por eso las calles y plazas abarrotadas de música y fiesta popular, más allá de lo excluyente que eran los precios de entrada a los estadios, les resultaban incómodas y “condenables” y trataron, por todos los medios, de aprovecharlas o vaciarlas. De Ahí la tristísima estrategia de los “pañuelos blancos” promovida por “ciudadanes independientes”, a fin de que estos fueran agitados al grito de “fuera Morena” durante el himno en estadios y plazas públicas... Iniciativa ridícula que sólo fue seguida en el primer partido por una ridícula Alessandra Rojo de la Vega en su butaca de la zona VIP del estadio Azteca.

            Y de ahí también la cobertura mediática de los festejos tras los partidos de la selección nacional, demasiado enfocada en retratar excesos y “violencias” que desalentaran la participación popular en las trasmisiones en plazas públicas y festejos posteriores... Y de ahí también, por supuesto, el carroñero uso que dieron a la trágica muerte de cuatro personas durante los festejos por el triunfo de México sobre el Ecuador.

            Y, obviamente, también de ahí el intento de “enfrentar” las proyecciones públicas y los festejos con las agrupaciones que legítimamente protestaban aquellos días, vendiendo la idea de que lo uno y las otras era “incompatibles”, con el falaz discurso de que la protesta social pretendía “boicotear los partidos” y “suspender el mundial”.

            (Para lo cual, por supuesto, contaban con la complicidad, no siempre inconsciente ni bien intencionada, de esa “verdadera izquierda crítica y apartidista” que parecería muy convencida de que el festejo “desmoviliza y anula la conciencia social”).

            Por eso medios como Aristegui Noticias o el Universal magnificaron hasta el absurdo la lamentable actuación de tres fifas whitexicans (que muy probablemente votan por el PAN) usando una lona con fotografías y nombres de desaparecides para taparse de la lluvia y el obvio y justo reclamo de las madres buscadoras ante ello... Omitiendo, por supuesto, que antes y después del condenable incidente, la protesta de las madres buscadoras convivió sin confrontaciones con los festejos por el triunfo sobre Sudáfrica.

            Porque a las madres buscadoras, a la CNTE, a las familias de los normalistas de Ayotzinapa y a todas las otras agrupaciones que legítimamente se manifestaron aquellos días, les servían más las calles y plazas públicas llenas y la cobertura mediática internacional de las proyecciones masivas y los festejos, que “boicotear partidos” o “suspender el mundial”; en las calles y plazas públicas llenas podían hacer llegar sus demandas a más oídos en el país y fuera de este.

            (Lo que hace aún más desatinada la forma desafortunada con la que el gobierno de la CDMX afrontó las protestas en las inmediaciones del estadio Azteca. Porque su fallida estrategia fue usada y magnificada por los medios de la derecha y la “verdadera izquierda crítica y apartidista”, para presentar como “represión dictatorial” algo que meramente era una contención desproporcionada)

            Y al apostar por la radicalización de la protesta y su confrontación con las proyecciones masivas y festejos públicos, la derecha también apostaba por “la furia” del público en los estadios.

            Confiada en que los privativos precios de los boletos implicaría que la gente en los estadios correspondería únicamente a una clase social “contraria al gobierno de la 4T” (aunque todas las encuestas indican que el gobierno de Sheinbaum goza de una aprobación mayoritaria incluso entre el percentil más alto de la escala económica), pretendían transformar los partidos que la selección mexicana disputó en territorio nacional, en mítines contra el gobierno federal.

            Lo cual partía, por supuesto, de una muy errada lectura de la realidad... De ahí que sólo lograran obtener a una ridícula Alessandra Rojo de la Vega agitando un ridículo pañuelito blanco durante la inauguración, el ridículo video de menos de 10 segundos de un ridículo grupo de 20 personas, que intento gritar “fuera Morena” en las gradas del Azteca antes de que toda la gente que les rodeaba les mandaran callar y que Ricardo Salinas Pliego, que se imaginaba proclamado “Presidente” por el público del Azteca, obtuviera un apodo misógino y homofóbico, que lo identificaba como la mascota servil de Trump y que le perseguirá permanentemente mientras mantenga cualquier aspiración política.

 

Terminado el mundial en y para México, queda sólo una derecha derrotada por enésima vez, tras aplicar, por enésima vez, las mismas estrategias fallidas que llevan aplicando desde 2018.

 

Mario Stalin Rodríguez

Etiquetas: , ,