Los Falsificadores de la Democracia 86
MIDTERMS
Cuando usted sienta que la vida le jugó una
mala pasada, recuerde que la fachiza mexicana, incapaz de generar no digamos ya
un programa de gobierno, sino una propuesta o alguna figura mínimamente
presentable, apostó todo su capital político a que Trump “derrotaría a la 4T”
con noticias falsas, acusaciones sin sustento y declaraciones idiotas.
Así
Alejandro Moreno fue varias veces a Washington a tomarse fotos caminando solo
por pasillos solitarios mientras afirmaba haber “denunciado” al régimen
mexicano antes “las más altas autoridades de Estados Unidos” (de las cuales
ninguna quiso salir en la foto con él ni para sellarle de recibido, al
parecer), o a la plana mayor del PAN y algunes de sus muy escases legisladores
(como Lilly Tellez) acudiendo al Departamento de Estado para “denunciar la
complicidad con el crimen organizado de figuras de Morena”, sustentando su caso
en impresiones de notas del Reforma y Latinus (los expedientes pueden ser
consultados en el bote de basura al lado de la ventanilla de recepción).
Y,
por supuesto, a medios como el Reforma, el Universal, Aristegui Noticias,
Proceso, CNN en Español, W Radio, el País México y un etcétera que por incluir
incluye hasta al Washington Post y al New York Times, dando como “prueba
irrefutable de la culpabilidad de funcionaries de la 4T” cualquier declaración
estúpidamente ambigua del pedófilo naranja o de algún idiota de su gabinete (y
sí, se emplea el masculino de manera intencional; Trump se ha encargado de
borrar a casi la totalidad de las mujeres que originalmente integraban su círculo
inmediato), cuando no reproducían o generaban notas tan absurdamente falsas
como aquella del fentanillo que se cocinaba con salsa Valentina o la encuesta
(sin preguntas, ni respuestas, ni metodología, ni casa encuestadora) que “demostraba
que la mayoría de la gente en México estaría de acuerdo con una intervención
armada estadounidense en territorio nacional”, a la que Carmen Aristegui le
dedicó tres notas y casi 20 minutos de su programucho, mientras afirmaba no ser
vocera de la ultraderecha.
Todo
ello porque tenían la firme convicción de que, tras el secuestro del Presidente
Maduro y la Primera Combatiente Flores en Venezuela y las elecciones en
Colombia y Perú, este 2026 marcaba el inicio del fin de los gobiernos
progresistas en América Latina.
“Sheinbaum
se está quedando sola”, decían mientras pronosticaban (frotándose las manos) la
derrota electoral de Lula en la segunda vuelta de las elecciones de Brasil.
“Tras confirmarse el triunfo de Bolsonaro en Brasil, Trump recibirá el empujón
necesario para mantener el control republicano del legislativo en las
elecciones intermedias de Noviembre”, analizaba (basándose más en sus deseos
que en la realidad) CNN en Español. “Mantener el control republicano del
legislativo permitirá a Trump emprender las anunciadas acciones terrestres en
contra de objetivos en México”, afirmaban (sin pudor alguno) en las secciones
de opinión de Proceso, el Universal y el Reforma.
Todos
estos análisis y pronósticos de la derecha mexicana y sus medios no contaban,
por supuesto, con su demostrada incapacidad de entender la realidad, la férrea
resistencia de Lula da Silva y su movimiento, la estupidez de los desplantes
del fascista Bolsonaro (como el llamar “nueve dedos” a su contrincante para
después tener que disculparse), la detención de Cerimedo, uno de los
principales operadores del trumpismo en los fraudes digitales en América
Latina, ni con la idiotez manifiesta del propio Trump, empeñado en una política
económica que tiene al electorado estadounidense al borde del coma financiero y
en decir que “va ganando” una guerra “de 15 días” que ya se ha prolongado por
meses y en la que el “derrotado” régimen iraní insiste en poner en ridículo a
la maquinaría bélica estadounidense.
De
nada de ello hicieron acuse de recibo y todavía en el propio día de las
midterms en Estados Unidos, Carmen Aristegui publicaba un “análisis” (basado
más en sus sueños húmedos que en la realidad) según el cual el partido
republicano podría mantener el control de las cámaras legislativas incluso
perdiendo la elección... Y Trump no sólo perdió la elección; la perdió
humillantemente.
Pero
la derecha mexicana y sus medios de mierda son inmunes a la realidad y ya han
empezado a acomodar sus discursos para olvidar su servilismo anterior hacia
Trump y explicar que no es que sus pronósticos de “el fin de la izquierda”
hayan fallado, sino que la derrota de Trump es, en realidad, una derrota del
progresismo (“porque Trump realmente es un socialista”, Sergio Sarmiento
dixit).
Así que no es de esperarse un mínimo de ejercicio de autocrítica ni un cambio de estrategia de aquí a las elecciones intermedias de 2027 en México; la derecha y sus medios de mierda seguirán mintiendo, seguirán llamando al intervencionismo extranjero (si no ya directamente de Trump, sí de cosas como la Unión Europea, la ONU o el prematuramente oxidado y ridículo de nacimiento “escudo de las américas”) y seguirán, por supuesto, sin ningún proyecto de nación o alguna figura que sea mínimamente presentable.
Mario
Stalin Rodríguez
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