jueves, noviembre 05, 2026

Los Falsificadores de la Democracia 86

 MIDTERMS


(Y la orfandad de la derecha mexicana)

Cuando usted sienta que la vida le jugó una mala pasada, recuerde que la fachiza mexicana, incapaz de generar no digamos ya un programa de gobierno, sino una propuesta o alguna figura mínimamente presentable, apostó todo su capital político a que Trump “derrotaría a la 4T” con noticias falsas, acusaciones sin sustento y declaraciones idiotas.

            Así Alejandro Moreno fue varias veces a Washington a tomarse fotos caminando solo por pasillos solitarios mientras afirmaba haber “denunciado” al régimen mexicano antes “las más altas autoridades de Estados Unidos” (de las cuales ninguna quiso salir en la foto con él ni para sellarle de recibido, al parecer), o a la plana mayor del PAN y algunes de sus muy escases legisladores (como Lilly Tellez) acudiendo al Departamento de Estado para “denunciar la complicidad con el crimen organizado de figuras de Morena”, sustentando su caso en impresiones de notas del Reforma y Latinus (los expedientes pueden ser consultados en el bote de basura al lado de la ventanilla de recepción).

            Y, por supuesto, a medios como el Reforma, el Universal, Aristegui Noticias, Proceso, CNN en Español, W Radio, el País México y un etcétera que por incluir incluye hasta al Washington Post y al New York Times, dando como “prueba irrefutable de la culpabilidad de funcionaries de la 4T” cualquier declaración estúpidamente ambigua del pedófilo naranja o de algún idiota de su gabinete (y sí, se emplea el masculino de manera intencional; Trump se ha encargado de borrar a casi la totalidad de las mujeres que originalmente integraban su círculo inmediato), cuando no reproducían o generaban notas tan absurdamente falsas como aquella del fentanillo que se cocinaba con salsa Valentina o la encuesta (sin preguntas, ni respuestas, ni metodología, ni casa encuestadora) que “demostraba que la mayoría de la gente en México estaría de acuerdo con una intervención armada estadounidense en territorio nacional”, a la que Carmen Aristegui le dedicó tres notas y casi 20 minutos de su programucho, mientras afirmaba no ser vocera de la ultraderecha.

            Todo ello porque tenían la firme convicción de que, tras el secuestro del Presidente Maduro y la Primera Combatiente Flores en Venezuela y las elecciones en Colombia y Perú, este 2026 marcaba el inicio del fin de los gobiernos progresistas en América Latina.

            “Sheinbaum se está quedando sola”, decían mientras pronosticaban (frotándose las manos) la derrota electoral de Lula en la segunda vuelta de las elecciones de Brasil. “Tras confirmarse el triunfo de Bolsonaro en Brasil, Trump recibirá el empujón necesario para mantener el control republicano del legislativo en las elecciones intermedias de Noviembre”, analizaba (basándose más en sus deseos que en la realidad) CNN en Español. “Mantener el control republicano del legislativo permitirá a Trump emprender las anunciadas acciones terrestres en contra de objetivos en México”, afirmaban (sin pudor alguno) en las secciones de opinión de Proceso, el Universal y el Reforma.

            Todos estos análisis y pronósticos de la derecha mexicana y sus medios no contaban, por supuesto, con su demostrada incapacidad de entender la realidad, la férrea resistencia de Lula da Silva y su movimiento, la estupidez de los desplantes del fascista Bolsonaro (como el llamar “nueve dedos” a su contrincante para después tener que disculparse), la detención de Cerimedo, uno de los principales operadores del trumpismo en los fraudes digitales en América Latina, ni con la idiotez manifiesta del propio Trump, empeñado en una política económica que tiene al electorado estadounidense al borde del coma financiero y en decir que “va ganando” una guerra “de 15 días” que ya se ha prolongado por meses y en la que el “derrotado” régimen iraní insiste en poner en ridículo a la maquinaría bélica estadounidense.

            De nada de ello hicieron acuse de recibo y todavía en el propio día de las midterms en Estados Unidos, Carmen Aristegui publicaba un “análisis” (basado más en sus sueños húmedos que en la realidad) según el cual el partido republicano podría mantener el control de las cámaras legislativas incluso perdiendo la elección... Y Trump no sólo perdió la elección; la perdió humillantemente.

            Pero la derecha mexicana y sus medios de mierda son inmunes a la realidad y ya han empezado a acomodar sus discursos para olvidar su servilismo anterior hacia Trump y explicar que no es que sus pronósticos de “el fin de la izquierda” hayan fallado, sino que la derrota de Trump es, en realidad, una derrota del progresismo (“porque Trump realmente es un socialista”, Sergio Sarmiento dixit).

            Así que no es de esperarse un mínimo de ejercicio de autocrítica ni un cambio de estrategia de aquí a las elecciones intermedias de 2027 en México; la derecha y sus medios de mierda seguirán mintiendo, seguirán llamando al intervencionismo extranjero (si no ya directamente de Trump, sí de cosas como la Unión Europea, la ONU o el prematuramente oxidado y ridículo de nacimiento “escudo de las américas”) y seguirán, por supuesto, sin ningún proyecto de nación o alguna figura que sea mínimamente presentable.

Mario Stalin Rodríguez

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