lunes, septiembre 14, 2026

SEXTIEMBRE 2026 04

Entonces, continuando con lo que continuar se debe, volvemos a tirar los dados para saber qué temática del Sextiembre abordar y el resultado ha sido


03 - Cambio de roles
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BAÑO OCUPADO


Se moja la cara y se mira al espejo, descompone un poco más su corbata y ensaña su gesto desubicado; no está borracho, sólo finge estarlo. Con el tiempo ha aprendido que la gente suele ser un poco más permisiva con los borrachos, siempre y cuando se mantengan en el estadio de “borracho divertido” y no pasen al de “impertinente” o “triste”... No, ni por el más mínimo instante le pasa por la cabeza que esa regla no se aplica igual para las “borrachas”.

            El golpe de la puerta al abrirse bruscamente le hace voltear. Ella le sonríe desde el marco, avanza un poco y cierra la puerta a sus espaldas asegurándose de echar el seguro; que los borrachos (y el masculino es pertinente) lidien con los efectos diuréticos del alcohol como buenamente puedan... Al menos por un rato.

            No suele ser tan asertiva, de hecho su timidez casi patológica es motivo de burla constante entre sus amistades... Si alguien le llegara a preguntar después, diría que el arranque se debió al alcohol, aunque en realidad no soporta el sabor del alcohol y sólo ha bebido si acaso dos tragos pequeños del vaso que pasea de un lugar a otro del bar, a manera de escudo contra quien quiera “invitarle una copa”... Conoce muy bien cuáles son las reglas que se aplican a las “borrachas” y sabe comportarse de acuerdo a estas... Hasta hoy que decidió ir en contra.

            Le basta una mirada fugaz alrededor para confirmar que no hay nadie más en el baño. Él intenta decir algo, pero ella avanza y le besa antes de que la primera sílaba salga de sus labios, presionándolo contra una pared. Con más sugerencia que fuerza, el abrazo femenino los conduce hasta un retrete en un cubículo vació y lo sienta en este mientras manos femeninas desabrochan y bajan su pantalón.

            “¿Tienes condones?” Pregunta ella mirando su erección; “espera un poco”, concluye con una sonrisa mientras sale del cubículo cerrando la puerta, dejándolo sentado, excitado y estupefacto. Él suele ser quien toma la iniciativa, él SIEMPRE es quien toma la iniciativa; es parte de la permisibilidad de la que gozan los “borrachos divertidos”; poder abordar a las mujeres incluso si el rechazo posterior era muy seguro (y vaya que él recibía rechazos seguido)... Esta variable no estaba en las reglas que él conoce.

            La puerta del cubículo vuelve a abrirse y ella entra sonriendo, en su mano sostiene su ropa interior de encaje y el sobre de un condón, por un milagro de la casualidad, la máquina que el dueño del bar se vio obligado a instalar en sus baños durante la campaña contra el SIDA del gobierno en los 90 del siglo pasado, es una de las pocas que aún reciben mantenimiento y son resurtidas por la empresa contratista (más por mérito de la empresa contratista que por parte del dueño del bar).

            Vuelve a besarlo y se inclina mientras abre el sobre metalizado. Con su boca comprueba el estado de la erección... En cualquier otro momento la idea de tocar con sus rodillas desnudas el suelo del baño de hombres de un bar le habría parecido completamente repulsiva, no se diga ya lo de tener relaciones en uno; eso ni siquiera estaba contemplado en su libro de “reglas para un bar”, sólo que hoy, por ninguna razón en realidad, había decidido olvidar su libro de “reglas para un bar”.

            Se incorpora y, arremangándose la falda sólo lo necesario, se sienta sobre él mientras con su mano dirige el miembro encapuchado para asegurar la penetración... Él intenta decir algo, ella lo calla con besos.

Mario Stalin Rodríguez

Y ya está, más al respecto próximamente (en la noche-madrugada que va del Miércoles al Jueves, lo más probable).

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