lunes, septiembre 07, 2026

Sextiembre 2026 02

 Pues venga, que ya se había dicho que en este mes probablemente habría más de una actualización en algunas semanas, así que sigamos con lo que seguir se debe y tiremos los dados...


En el sofá
...

TRIÁNGULO


Coloca las flores en un jarrón en la mesa de la sala, se sienta en el sofá y abre con manos nerviosas el sobre sin remitente. Como cada vez desde hace años estaban ahí, esperándola en la puerta a su regreso del mercado.

            Va leyendo las líneas en tinta azul con la letra de molde redonda y cuidada y, sin darse cuenta, con su mano desabrocha el cinturón y el botón de su pantalón. Sigue leyendo.

            Pasa por los párrafos que le preguntan por su día a día y su salud, mientras sus dedos suben por su torso, hasta sus senos y empieza a jugar con sus pezones sobre la camisa. Sigue leyendo.

            Llega a los versos cada vez más elaborados. Hace años, cuando las cartas y las flores empezaron a llegar, recuerda mientras su mano entra por debajo de su camisa y sostén para presionar levemente su seno, los versos eran torpes y, muchas veces, copias poco encubiertas de canciones populares. Pero poco a poco se fueron refinando, sigue rememorando mientras muerde su labio inferior, conforme la pluma que les escribe fue ganando confianza. Sigue leyendo.

            Llega al párrafo final al mismo tiempo que sus dedos empiezan a acariciar su vello público descubierto cuando bajó ligeramente su pantalón y ropa interior. La carta cae al suelo cuando ella tapa su boca con la mano que la sostenía, intentando acallar su voz mientras sus dedos frotan y entran y salen de su entrepierna.

            Entre espasmos lanza un hondo suspiro mirando las violetas en el jarrón sobre la mesa de la sala.

 

Poco más tarde, cuando ya ha arreglado sus ropas y guardado la carta en el lugar secreto donde guarda todas las que ha recibido desde hace años, llega su esposo y la encuentra distraída viendo la televisión.

            Él ve las flores en el jarrón sobre la mesa de la sala. La mira y entiende. Sin cambiar su expresión de cansancio, sonríe para sus adentros.

            “¿Hacemos la cena?” le dice.

Mario Stalin Rodríguez

Sobre “Ramito deVioletas” de Evangelina Sobredo Galanes (1974).

Y hale, ya está; más cosas como esta próximamente.

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