A LAS AUSENCIAS PRESENTES
POMUCH
U
janal pixano’obn
Choo Ba'ak
Si bien la tradición de la Janan Pixan (“comida de las ánimas”) asociada
al Día de Muerto es común a todas las comunidades mayas de la península de
Yucatán, esta encuentra variaciones importantes de acuerdo a cada región y
grupo.
Ubicado
en el municipio de Hecelchakán de la región del Camino Real de Campeche, el
pueblo de Pomuch (“lugar donde se asolean los sapos”) conserva intacta la
tradición de la “limpieza y vestido de huesos” (Choo Ba'ak) que se realiza en estas fechas.
Estudiada por primera vez en 1934 y, desde
entonces, objeto de múltiples trabajos de investigación, esta práctica
probablemente tiene sus orígenes en los adoratorios de mampostería del Clásico
Tardío (1200-1550 d.C.) en la misma región y en los enterramientos secundarios
que se han documentados en varias ciudades mayas prehispánicas. Costumbres que
durante la colonia se combinaron con las prácticas funerarias europeas que los
conquistadores trajeron consigo.
Siguiendo
el ritual, a la muerte de una persona esta es enterrada (históricamente en
tumbas en el suelo, aunque actualmente los restos se colocan mayoritariamente
en fosas individuales de concreto o en el “domo central” del cementerio local,
con mejores condiciones para que la piel, músculos, órganos internos y otros
tejidos blandos desaparezcan), donde permanecerán durante los siguientes tres
años.
En
el primer Día de Muertos cumplido este periodo, los cuerpos son extraídos de su
lugar de reposo por sus familiares y personas cercanas, para limpiar los huesos
de la ropa, polvo o cualquier resto orgánico que pudieran conservar, mientras
se reza el rosario, “se habla” con la persona fallecida o se le pone la música
que en vida le gustaba. La limpieza tiene que empezar desde los pies y hacia la
cabeza.
Una
vez concluida la limpieza, los restos son colocados en osarios (cajas de madera)
adornados con servilletas especialmente bordadas o pintadas (el “vestido” de la
persona difunta), mismos que serán colocados en los nichos que serán su morada
permanente, por lo que son pintados y adornados de acuerdo a los gustos que
tuvieran en vida.
A
fin de que el ánima de la persona fallecida “sea libre”, los osarios y nichos
deben permanecer abiertos todo el año (aunque en tiempos recientes a muchos
nichos se les han colocado rejas de metal u otro material, debido a un problema
de robo de huesos que la comunidad enfrentó a principio de los 2000).
Los “vestidos” (las servilletas adornadas) deberán ser cambiados cada año el 1° de Noviembre en el caso de las infancias y el 2 para las personas adultas, cuando se repita el ritual de la limpieza siempre desde los pies hacia la cabeza.
El Altar Doméstico
El altar doméstico en Pomuch suele ser
sencillo y colocado en un espacio del patio de la casa especialmente delimitado
para la ocasión con un perímetro o arco de carrizos. Si bien en la zona maya de
la península es común el uso de un mantel blanco para los altares de la Janan Pixan, en esta comunidad es mucho
más corriente el uso de hojas de plátano o de palma a manera de mantel.
De
uno a tres niveles (si bien, de acuerdo a cada familia, es posible encontrar
altares con más), en la parte superior se colocan tanto los retratos de las
personas homenajeadas como la simbología religiosa, principalmente una “cruz
vestida” (aunque es posible encontrar la “cruz verde” maya, muy común en la
península, en los altares de Pomuch, de acuerdos a la oficina de Comunicación
Social del municipio y debido a las dinámicas migratorias de la propia
comunidad, en la actualidad está mucho más extendido el uso de cruces de madera
adornadas con una tela blanca o bordada).
En
el siguiente nivel hacia abajo, se colocan las ofrendas dedicadas a las
personas adultas con platillos de la región como el tamal pib, el caldo de chocolomo, chiles hueros rellenos (x’catic) y cochinita pibil, además de
frutas de la región y temporada; como naranjas agrias, mandarinas, plátanos y
tejocote o ciruelas agrias. En el nivel más cercano al suelo se colocan las
ofrendas destinadas a las infancias, con dulces como las cocadas.
En el suelo frente al altar se elabora una cruz blanca con polvo de cal, material que desde época prehispánica es elaborado con la roca caliza en la que es rico el suelo de la península.
Janet
Torres Hernández
Mario
Stalin Rodríguez de la Vega Cuellar
Asesores
Educativos.
Coordinación.
Crecemos
con las vidas que comparten nuestros días, nos nutrimos de quienes comparten
nuestros caminos, así sea por unos instantes o por varios kilómetros; sus pasos
son también nuestros pasos, incluso cuando ya no nos acompañan.
Porque
aprendemos de la gente con quien compartimos espacios y vivencias, en la casa y
en nuestra calle, en nuestros trayectos diarios y en el viaje extraordinario,
en la escuela y, por supuesto, en nuestros trabajos.
Crecemos
y nos nutrimos de sus charlas y bromas, de su compromiso y dedicación, de su
creatividad y experiencia, de las risas y apuros compartidos; de sus apoyos y
ánimos.
Y siguen aquí, presentes, en nuestros pasos, en nuestras risas, en nuestra creatividad y en la forma en que abordamos nuestros compromisos y tareas... Siguen aquí, compartiendo nuestros caminos y trabajos; acompañándonos.
In
Memorian
Ana Luisa Madrigal (1978 – 2026) Encargada
del Archivo Histórico del MNA.
Esteban Alvarado Moreno (1963 – 2026) del
Departamento de Servicios Generales del MNA.
Departamento de
Comunicación Educativa
Museo Nacional de Antropología
Pomuch
A las ausencias Presentes
Ofrenda desde el 23 de Octubre hasta el 3 de Noviembre en el área Piedra del Sol del Departamento de Comunicación Educativa del Museo Nacional de Antropología.
Martes a Sábado de 09:00 a 18:00 Hrs.
Etiquetas: 12 Uvas, Académico, Entrada programada, in memorian
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