domingo, septiembre 20, 2026

20-09-2026

 MADRE:


 Será, madre, que estos años sin usted son también los años de su presencia.

            Y será por eso, madre, que seguimos juntándonos en su cumpleaños, a veces no en el día preciso, porque lo sabe, madre, la vida no siempre coopera... Pero sí en esto días y en esta temporada, haciendo una de las muchas formas en que usted no enseñó a estar juntes y a celebrar y agradecer las compañías que así nos mantienen.

            Y será que por eso seguimos juntándonos en su cumpleaños; para agradecer y festejar nuestras compañías, sí, pero sobre todo para recordarle, madre, y reafirmar su presencia.

            Porque sigue aquí, madre, en nosotres; en la forma en que cada quien enfrenta y entiende el mundo... Y en la forma en que seguimos juntes.

            Sigue aquí, madre, en Héctor, Ricardo, yo mismo, Tere y Nora. En la pasión con la que cada quien enfrenta al mundo y en como pensamos y sentimos la realidad y, desde nuestras particulares trincheras, intentamos cambiarla.

            Sigue aquí, madre, en José Luis y en la forma en que sigue siendo parte del nosotres, aunque a veces la distancia dure algo más que unos días; el cariño y la compañía permanece.

            Sigue aquí, madre, en Libertad, Victoria y Carito, en Beto, Sacbe y Yunuen y en Isabel. En la forma en que somos familia no sólo por la sangre compartida, sino por el cariño que juntes construimos, cultivamos y hacemos crecer.

            Sigue aquí, madre, en Lucio, Mauro y Emilia; en la forma en que a través de nosotres, también la conocen y caminan junto a sus pasos, aunque no hayan compartido camino.

            Y sigue aquí, madre, en la forma en que cada quien construye, cultiva y hace crecer sus particulares compañías... Y en el cómo cada quien a su manera, va haciéndolas parte del nosotres.

            Y será por eso, madre, que seguimos juntándonos en su cumpleaños... Para recordarla y para celebrar las formas en que sigue aquí, en cada quien y en la forma en que construimos, cultivamos y hacemos crecer el nosotres.

 

Mario Stalin Rodríguez

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jueves, septiembre 17, 2026

SEXTIEMBRE 2026 05

 Siguiendo con lo que seguir toca, tiremos los dados para saber qué temática del Sextiembre toca:


Aunque igual lo de "bañarse juntes" no se refería a algo como esto...

COMPAÑÍA


Escucha la puerta del baño abrirse lentamente entre el ruido del agua cayendo;  “vaya descuido”, piensa, “olvidé poner el seguro”... “Aunque”, sonríe, “tal vez no fue un descuido”.

            Presta atención; la puerta no ha vuelto a cerrarse. “Así que al fin se ha atrevido”, se dice... “No”, descarta la idea, “seguro que ni siquiera sabía que estoy aquí; sólo ha entrado y al ver que había alguien bañándose se ha quedado trabado. En cuanto reaccione saldrá del baño todo apenado y pidiendo disculpas”.

            Escucha atentamente, ningún otro ruido viene desde atrás del acrílico que separa la ducha del resto del baño. “¿Trata de averiguar si soy yo o alguien más?” Se pregunta mientras se acerca a las paredes traslúcidas sin tocarlas, para que su figura sea más distinguible desde el otro lado.

            Sigue sin haber otro sonido. Suspira y cierra el agua, abre la puerta corrediza y mira asomando sólo la cabeza. La puerta está abierta, sí, pero en el baño sólo están ella y uno de los gatos de la casa. “¿Qué haces aquí?” Le dice mientras sale de la ducha. “Anda, salte”, le ordena con un ademán salpicado de agua.

            El gato la mira en su desnudez, bosteza y empieza a bañarse con su lengua; ignorándola. “Bueno, está bien; quédate si quieres”, dice mientras se acerca a cerrar la puerta del baño. Escucha atentamente antes de hacerlo y le oye en su cuarto, un piso más arriba, tecleando ruidosamente en la computadora.

            Sonríe para sí, cierra la puerta y regresa a la ducha, el gato se ha subido en la tapa de inodoro y sigue bañándose sin voltear a verla. Abre la llave y se estremece ante el agua fría. Toca sus pezones, inesperadamente duros por la temperatura, mientras entibia el agua; sonriendo se muerde el labio inferior.

            “¿Sabe que estoy aquí?” Piensa mientras su mano baja de su pecho a su vientre y más abajo. Juega con sus dedos entre el vello mientras lo imagina suspirando con decisión; lo ve incorporarse dejando la computadora encendida y sin guardar lo que fuera que estuviera escribiendo.

            Lo sigue con la mirada mientras sale de su cuarto y hasta podría jurar que escucha sus pisadas bajando por los escalones. “¿Ahora sí puse el seguro?” Se pregunta mientras frota su sexo y dos de sus dedos entran en ella.

            Lo imagina entrando en el baño y abriendo la puerta de la ducha mientras se desnuda. Se apoya en la pared de acrílico mordiendo sus dedos mientras su otra mano sigue frotando entre su vello, con sus dedos entrando y saliendo de ella.

            Termina con un estremecimiento. Resbala por la pared hasta sentarse en el suelo e imagina que el agua que cae en su rostro es la semilla caliente que sale de él... El gato la mira desde la puerta de la ducha que no cerró.

            “Nunca sucederá, ¿verdad?” Le dice a los ojos azules que le recuerdan a los de él. Incluso suponiendo que él la deseara sólo una fracción de lo que ella piensa en él y no la viera sólo como alguien que de vez en cuando necesita su ayuda técnica o usar su baño cuando se queda sin agua o gas en su casa.

            “No sucederá, ¿verdad?” vuelve a decirle al gato, ahora sentado frente a la puerta del baño, como exigiendo que la abra, mientras se viste. Incluso suponiendo que él pensara en ella de la misma forma en que ella piensa en él, la relación es tan desigual que ni él ni ella tomarían nunca ese paso. Ella lo sabe y eso hace que desee sólo un poco más que él tomara ese paso.

            Sale del baño dejando pasar primero al gato que fue su inesperada compañía, sin percatarse (tal vez) que en un descuido (que tal vez no fue un descuido) olvidó (tal vez no tan inconscientemente) guardar su brevísima ropa interior usada, dejándola en un lugar fuera de la vista (aunque no tanto como para que él no la encuentre cuando entre al baño).

Mario Stalin Rodríguez

Por lo demás: El próximo fin de semana interrumpimos la serie por un asunto onomástico y retomamos ya para la recta final en la noche-madrugada que irá del Miércoles 24 al Jueves 25.

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lunes, septiembre 14, 2026

SEXTIEMBRE 2026 04

Entonces, continuando con lo que continuar se debe, volvemos a tirar los dados para saber qué temática del Sextiembre abordar y el resultado ha sido


03 - Cambio de roles
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BAÑO OCUPADO


Se moja la cara y se mira al espejo, descompone un poco más su corbata y ensaña su gesto desubicado; no está borracho, sólo finge estarlo. Con el tiempo ha aprendido que la gente suele ser un poco más permisiva con los borrachos, siempre y cuando se mantengan en el estadio de “borracho divertido” y no pasen al de “impertinente” o “triste”... No, ni por el más mínimo instante le pasa por la cabeza que esa regla no se aplica igual para las “borrachas”.

            El golpe de la puerta al abrirse bruscamente le hace voltear. Ella le sonríe desde el marco, avanza un poco y cierra la puerta a sus espaldas asegurándose de echar el seguro; que los borrachos (y el masculino es pertinente) lidien con los efectos diuréticos del alcohol como buenamente puedan... Al menos por un rato.

            No suele ser tan asertiva, de hecho su timidez casi patológica es motivo de burla constante entre sus amistades... Si alguien le llegara a preguntar después, diría que el arranque se debió al alcohol, aunque en realidad no soporta el sabor del alcohol y sólo ha bebido si acaso dos tragos pequeños del vaso que pasea de un lugar a otro del bar, a manera de escudo contra quien quiera “invitarle una copa”... Conoce muy bien cuáles son las reglas que se aplican a las “borrachas” y sabe comportarse de acuerdo a estas... Hasta hoy que decidió ir en contra.

            Le basta una mirada fugaz alrededor para confirmar que no hay nadie más en el baño. Él intenta decir algo, pero ella avanza y le besa antes de que la primera sílaba salga de sus labios, presionándolo contra una pared. Con más sugerencia que fuerza, el abrazo femenino los conduce hasta un retrete en un cubículo vació y lo sienta en este mientras manos femeninas desabrochan y bajan su pantalón.

            “¿Tienes condones?” Pregunta ella mirando su erección; “espera un poco”, concluye con una sonrisa mientras sale del cubículo cerrando la puerta, dejándolo sentado, excitado y estupefacto. Él suele ser quien toma la iniciativa, él SIEMPRE es quien toma la iniciativa; es parte de la permisibilidad de la que gozan los “borrachos divertidos”; poder abordar a las mujeres incluso si el rechazo posterior era muy seguro (y vaya que él recibía rechazos seguido)... Esta variable no estaba en las reglas que él conoce.

            La puerta del cubículo vuelve a abrirse y ella entra sonriendo, en su mano sostiene su ropa interior de encaje y el sobre de un condón, por un milagro de la casualidad, la máquina que el dueño del bar se vio obligado a instalar en sus baños durante la campaña contra el SIDA del gobierno en los 90 del siglo pasado, es una de las pocas que aún reciben mantenimiento y son resurtidas por la empresa contratista (más por mérito de la empresa contratista que por parte del dueño del bar).

            Vuelve a besarlo y se inclina mientras abre el sobre metalizado. Con su boca comprueba el estado de la erección... En cualquier otro momento la idea de tocar con sus rodillas desnudas el suelo del baño de hombres de un bar le habría parecido completamente repulsiva, no se diga ya lo de tener relaciones en uno; eso ni siquiera estaba contemplado en su libro de “reglas para un bar”, sólo que hoy, por ninguna razón en realidad, había decidido olvidar su libro de “reglas para un bar”.

            Se incorpora y, arremangándose la falda sólo lo necesario, se sienta sobre él mientras con su mano dirige el miembro encapuchado para asegurar la penetración... Él intenta decir algo, ella lo calla con besos.

Mario Stalin Rodríguez

Y ya está, más al respecto próximamente (en la noche-madrugada que va del Miércoles al Jueves, lo más probable).

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jueves, septiembre 10, 2026

SEXTIEMBRE 2026 03

 Pues venga, que el tiempo pasa inexorablemente y el Sextiembre avanza, así que tiremos dados:


Juguetes...

RECUERDOS


Hacía tiempo que no veía aquellas cosas.

            Será que hacía tiempo que no venía a la casa paterna... Hace tantos, tantos, tantos años que salió dando un portazo, entre sus lágrimas y los gritos paternos que juraban ya no tener un hijo... “Nunca lo tuviste”, recuerda haber pensado entonces; “siempre fui quien soy, sólo que no sabía nombrarme”.

            Se ve en el espejo del cuarto de su infancia y alisa una arruga inexistente en su falda tal vez demasiado pequeña (“tal vez una provocación un poco infantil”, se dice a sí misma).

            Pasa la vista por la habitación y reconoce cada cosa; las figuras de acción, los robots, los balones, las armas falsas, los automóviles, videojuegos y etcétera que tanto le aburrían y que su padre le regalaba cada tanto... “No era maldad”, se recuerda; “sólo ignorancia... Y a veces se parecen tanto”.

            Le sorprendió recibir aquella llamada... Le costó tanto reconocer aquella voz tímida, tan distinta a la estridencia y seguridad con la que siempre le hablaba. Y tal vez fue ese estupor lo que la llevó a aceptar que le volviera a llamar otras veces.

            Y fueron llamadas y mensajes inseguros; torpes. Le preguntaba por su día a día, por su salud y le platicaba de sus cosas... Siempre tanteando, se notaba tanto que le costaba llamarla en femenino y por su nombre. Incluso le daba algo de ternura reticente; tal vez fue por eso que finalmente aceptó reunirse con él después de tantos años.

            Sigue paseando su mirada a través de la habitación; nada ha cambiado desde que abandonara esta casa, se dice... “Lo que le da un sentido bastante enfermizo a la nostalgia familiar” se dice con una sonrisa cínica. Aunque, ahora que lo piensa, hay algo extraño en el cuarto.

            Al principio se veían para tomar un café o comer algo. Le sorprendió tanto verlo tan derrotado, tan disminuido; como si la vida se hubiera empeñado en deshacer la imagen que de él mismo se había construido. Debe ser por eso que al final aceptó ir a la casa paterna (“está tal cual la recuerdas”, le había dicho) y presentarle a su novio.

            Cuando mira la cama otra vez, ahora con detenimiento, se da cuenta de lo que ocurre; ahí, entre las almohadas y sábanas, en un lugar de honor, están las “barbies” piratas que compraba a escondidas. Con vestidos relucientes y arregladas de cualquier descompostura que pudieran haber sufrido cuando su padre las descubrió hace tantos años (lo que desencadenó la serie de desencuentros que, finalmente, la llevó a abandonar la casa paterna).

            “Tal vez”, se dice, “el cambio duele y tarda... Pero a veces llega”. Y sigue recorriendo con nuevos ojos su vieja habitación, ahora ve los cambios; en las paredes están colgados los posters de la “música para niñas” que escondía bajo la cama, sobre el escritorio, perfectamente ordenadas, las revistas “para niñas” que su padre había roto en uno de sus ataques de ira (“debió costarle mucho tiempo encontrar los números precisos”, se dice, “pobre; ya ni me gustan esas cosas)... Cambios sutiles, ¿pero significativos? Se pregunta.

            “¿Vienes?” Le dice una voz masculina desde la puerta del cuarto; “tu padre dice que la cena ya está lista”.

            Ella sonríe y lo besa con coquetería... “Si las cosas marchan bien”, le dice, “un día vendremos a usar esta cama para lo que debí usarla hace tantos año”.

Mario Stalin Rodríguez

Más de estas cosas, más adelante.

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lunes, septiembre 07, 2026

Sextiembre 2026 02

 Pues venga, que ya se había dicho que en este mes probablemente habría más de una actualización en algunas semanas, así que sigamos con lo que seguir se debe y tiremos los dados...


En el sofá
...

TRIÁNGULO


Coloca las flores en un jarrón en la mesa de la sala, se sienta en el sofá y abre con manos nerviosas el sobre sin remitente. Como cada vez desde hace años estaban ahí, esperándola en la puerta a su regreso del mercado.

            Va leyendo las líneas en tinta azul con la letra de molde redonda y cuidada y, sin darse cuenta, con su mano desabrocha el cinturón y el botón de su pantalón. Sigue leyendo.

            Pasa por los párrafos que le preguntan por su día a día y su salud, mientras sus dedos suben por su torso, hasta sus senos y empieza a jugar con sus pezones sobre la camisa. Sigue leyendo.

            Llega a los versos cada vez más elaborados. Hace años, cuando las cartas y las flores empezaron a llegar, recuerda mientras su mano entra por debajo de su camisa y sostén para presionar levemente su seno, los versos eran torpes y, muchas veces, copias poco encubiertas de canciones populares. Pero poco a poco se fueron refinando, sigue rememorando mientras muerde su labio inferior, conforme la pluma que les escribe fue ganando confianza. Sigue leyendo.

            Llega al párrafo final al mismo tiempo que sus dedos empiezan a acariciar su vello público descubierto cuando bajó ligeramente su pantalón y ropa interior. La carta cae al suelo cuando ella tapa su boca con la mano que la sostenía, intentando acallar su voz mientras sus dedos frotan y entran y salen de su entrepierna.

            Entre espasmos lanza un hondo suspiro mirando las violetas en el jarrón sobre la mesa de la sala.

 

Poco más tarde, cuando ya ha arreglado sus ropas y guardado la carta en el lugar secreto donde guarda todas las que ha recibido desde hace años, llega su esposo y la encuentra distraída viendo la televisión.

            Él ve las flores en el jarrón sobre la mesa de la sala. La mira y entiende. Sin cambiar su expresión de cansancio, sonríe para sus adentros.

            “¿Hacemos la cena?” le dice.

Mario Stalin Rodríguez

Sobre “Ramito deVioletas” de Evangelina Sobredo Galanes (1974).

Y hale, ya está; más cosas como esta próximamente.

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jueves, septiembre 03, 2026

Sextiembre 2026 01

 Y bien, ha llegado Septiembre y como cada año dedicaré la mayoría de las entradas del mes (salvo una muy específica y, por supuesto, si hay circunstancias apremiantes) al Sextiembre... Como en años anteriores tiraré dados para saber qué tema de la lista propuesta en Faneo abordar en cada actualización, con la variación de que en esta ocasión las ilustraciones poco o nada tendrán que ver con el texto, pues estarán serializadas y se entenderán mejor (espero) cuando se haga la recopilación final. Por lo mismo y para completar la serie en algunas semanas habrá más de una actualización.

Así estarán las cosas: Los dados a tirar son uno de 4 para las decenas y uno de 10 para las unidades, obviamente si en las decenas sale 4 se interpreta como cero, igual que si en las unidades sale 10. Cualquier tirada por arriba de 30 se vuelve a tirar... Y hoy el resultado ha sido


Juegos previos (aunque creo que no son precisamente los juegos que esperarían)...

DADOS


Al final sólo quedaban dos.

Si saca un cinco, pensó él, le venderé Ferrocarriles del Sur y así tendrá la línea completa; igual hasta se alegra. Les demás se habían ido retirando conforme sus bancarrotas ficticias se hacían evidentes, así que estaban o en el bar junto al hotel bebiendo algo o se habían retirado a sus habitaciones a descansar después de las largas horas de camino... Y ahora sólo quedaban ella y él, tirando los dados; disputándose con un sombrero y un zapato las propiedades ficticias de un tablero.

Si saco un tres, pensó ella, le sonreiré guiñándole un ojo; seguro que eso lo desconcentra. Era un viaje de amigues y, de entre todes, ella y él eran quienes menos calificaban en la categoría. Se conocían, por supuesto, o al menos sabían mutuamente sus nombres (ella estaba casi segura que el de él empezaba con J... O tal vez M... Cuando hablaban entre sí le llamaba “tú”), pero aquí estaban hoy ella y él; entre les dos habían logrado el duopolio del capitalismo miniatura de un tablero.

Si saca un siete, pensó ella, me siento junto a él en el sofá. El grupo llevaba meses planeando el viaje, incluso habían rentado una casa lo suficientemente grande para todes y con alberca junto a la playa, pero no habían contado con que la lluvia en el camino y una falla mecánica de uno de los autos les obligaría a detenerse en esta pequeña ciudad... Afortunadamente uno de los tres hoteles de la localidad tenía habitaciones suficientes para todes e incluso una pequeña salita apartada donde podían reunirse. Hasta les habían prestado un Monopoly para pasar el rato ya que, fuera del bar junto al hotel, la pequeña ciudad no ofrecía demasiado entretenimiento nocturno.

Si saco un 12, pensó él, me ofreceré para ir por algo de beber al bar (y aprovechar para preguntar a alguien más si ella está soltera). Sí, eran casi desconocides y se habían sumado al plan casi que de último minuto; él era el exnovio convertido en mejor amigo de uno de los hombres del grupo y ella la prima de una de las mujeres del grupo que había llegado de improviso a visitarla y era sumarla al viaje o cancelar el plan... En el mejor de los casos habían coincidido en unas tres reuniones de planeación previas y seguramente era la primera vez que estaban a solas.

Él sacó un nueve; ella lo besó...

Mario Stalin Rodríguez

Y ya está... Continuaremos así durante todo el mes.

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jueves, agosto 27, 2026

Los Falsificadores de la Democracia 84

VOLVER A CUBA


México debe volver a Cuba.

            No sólo a través de los envíos de ayuda humanitaria, debe volver a Cuba con envíos de petróleo, debe volver a Cuba en el plano diplomático presionando para que termine el bloqueo ilegal e inhumano con el que Estados Unidos lleva más de 60 años tratando de ahorcar al pueblo cubano... México debe volver a Cuba para que Estados Unidos no vuelva a Cuba.

            Porque conforme el desastre que Trump montó en Irán crece y se prolonga ya por meses, afectando los precios de los combustibles y golpeando con ello la ya de por si maltrecha economía estadounidense, ya en fase terminal por la desastrosa política arancelaria de Trump.

            Así que Estados Unidos necesita volver a Cuba, no porque el hacerlo arregle en algo el desastre que Trump lleva montando desde que asumiera para su segundo mandato. Necesita volver a Cuba porque Trump necesita una “victoria espectacular” que haga que el público estadounidense se distraiga del desastre que Trump lleva montando desde que asumiera para su segundo mandato.

            Trump necesita que Estados Unidos vuelva a Cuba porque sus otras “victorias espectaculares” no han acabado de convencer al público estadounidense, que no ha visto beneficio alguno en el secuestro del Presidente Maduro, el asesinato de civiles en lanchas en el Caribe, la imposición de gobiernos títeres en Latinoamérica y los meses de la prolongada “aventura de 15 días” en Irán, más allá del crecimiento de la fortuna de Trump y sus socios.

            Trump necesita que Estados Unidos vuelva a Cuba porque Trump no necesita que su poco más del 30% de aprobación disminuya aún más de cara a las elecciones intermedias de Noviembre de este año... Trump necesita que Estados Unidos vuelva a Cuba porque sin Cuba Trump está derrotado.

            Por eso México debe volver a Cuba, continuar con el envío de ayuda humanitaria a Cuba y retomar el envío de petróleo y combustibles a Cuba... Porque cada minuto que Cuba sobrevive es una derrota para Trump... Y cada derrota de Trump es una victoria para la humanidad.

Mario Stalin Rodríguez 


P.D.

Por cierto, se acerca Septiembre y, para quien siga estos bites, sabrá que en estos bites eso significa una cosa... Pero de eso ya hablaremos el Lunes.

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