Los Falsificadores de la Democracia 64
LA OPACA TRANSPARENCIA
Ello
fue evidente desde el primer momento, cuando una de sus primeras resoluciones
fue, precisamente, reservar bajo todos los candados legales que le fue posible
la lista del capital privado beneficiario del “rescate” con fondos públicos que
fue el FOBAPROA.
Y
se confirma al revisar los perfiles de quienes fueron y son comisionades al
pleno de dicho instituto, un listado de personas ligadas al PRI-PAN y las
administraciones locales, estatales y federales emanadas de estos partidos y
beneficiarias, además, de las puertas giratorias que les colocaron en puestos
públicos y empresas privadas ligadas al PRI-PAN y los grupos de intereses
político-económicos a quienes estos partidos políticos sirven, una vez concluido
su “encargo” en el IFAI-INAI.
De
todo esto María Marván Laborde es un excelente botón de muestra, quien tras una
no demasiado destacada carrera académica, paso de puesto en puesto en
legislaturas y administraciones locales del PAN hasta la fundación del IFAI-INAI,
del que su primera comisionada presidenta y de donde saltó al IFE-INE de
Lorenzo Córdova. Actualmente se desempeña como “articulista experta en
transparencia” en diversos medios ligados a la derecha, investigadora titular
en ese bastión de la derecha universitaria que es el Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UNAM y puestos en ONGs ligadas a Claudio X. González como MCCyI
y Transparencia Mexicana.
Como
queda escrito, perfiles como el de Marván Laborde no son una excepción sino la
regla general entre quienes se desempeñan o han desempeñado como comisionades
al pleno del IFAI-INAI, que más allá de “garantizar el acceso a la información
pública”, funcionó siempre como una oficina de reparto de opacidades y
beneficios para grupos de intereses político-económicos muy específicos.
La lista de benefiaciaries del IFAI-INAI es
larga y no incluye, en ningún momento, a la transparencia y rendición de cuentas.
Más allá de titulares del tipo “Ordena el IFAI-INAI a X, Y, o Z dependencia” si
alguna información trascendente y de interés público salió de las oficinas del
instituto, sólo fue después de un largo proceso legal que concluyó en
tribunales (la mayoría de las veces con la resistencia del IFAI-INAI).
Y
no, los casos de la Estafa Maestra y SALGAMEX (presentados como los “grandes triunfos”
del IFAI-INAI) no forman parte de la información trascendente y de interés público
que salió de las oficinas del instituto, sino que representan el cómo éste y pseudo-periodistas
y medios de mierda se montaron en el trabajo de verdaderes periodistas y otras
oficinas gubernamentales, para fingir transparencia y seguir repartiendo
opacidades y beneficios a grupos de intereses político-económicos muy
particulares.
Con
la Estafa Maestra la intervención del IFAI-INAI, de la mano de la mitómana
Nayeli Roldán y el falsamente independiente Animal Político, consistió en
diluir los señalamientos de pertenecer a tramas de corrupción sobre figuras
destacadas del PRIismo (como José Antonio Meade) que investigaciones periodísticas
serias arrojaban, para centrar la atención en la sacrificable Rosario Robles
(quien ya se encuentra en libertad y absuelta de toda culpabilidad, cortesía de
Norma Piña).
Con
SALGAMEX la intervención del INAI fue restar méritos a las investigaciones
realizadas por la Auditoria Superior de la Federación y otros órganos
fiscalizadores, a fin de que medios ligados a la derecha pudieran vender la
falsa narrativa de que “la corrupción de la 4T es igual o peor que las de las
administraciones del PRI-PAN”, omitiendo convenientemente que la trama de
corrupción fue investigada, destapada y perseguida por la administración de
López Obrador y les responsables han sido señalades y procesades (lo que sería
impensable en las administraciones del PRI-PAN).
No,
la transparencia y el interés público no forman parte (y nunca lo han hecho) de
la lista de beneficiaries del IFAI-INAI...
El IFAI-INAI ha beneficiado a
pseudo-periodistas y medios falsamente “independientes” como Nayeli Roldán y
Animal Político, que gozaron de jugosos contratos (por adjudicación directa, por
supuesto) para hacer propaganda a favor del INAI mientras cubrían la fuente del
INAI (1).
A
ONGs ligadas a la derecha mexicana y el gobierno estadounidense, como Artículo 19
o R3D-MX, a cuyos representantes pagaba generosamente para dar charlas y
conferencias (en compañía de otras “voces independientes” como Denise Dresser)
sobre lo “necesario e indispensable” de la existencia del INAI (2).
A
acosadores sexuales como Óscar Flores, a quien protegió durante años mientras
fue funcionario del instituto, hasta que el escándalo estalló en redes y medios
realmente independientes (3).
Quien, inhabilitado de por vida para el servicio público, actualmente se
presenta en medios ligados a la derecha (como Aristegui Noticias y Animal
Político) como “experto en transparencia” de ONGs ligadas a la derecha como “Operación
Transparencia” (4).
A
bares, locales de table-dance y otros establecimientos señalados por pertenecer
a redes de trata de personas, donde el actual (y último) comisionado presidente
del pleno del INAI realizaba “comidas y cenas profesionales” con periodistas y
medios asignados a la fuente del INAI (como Nayeli Roldán y Animal Político),
con cargo al erario público (5).
A
aerolíneas, restaurantes de lujo, hoteles y hasta supermercados, tintorerías y
tiendas de conveniencia en donde les funcionaries del INAI pagaban, con cargo
al erario público, sus gastos personales y los de periodistas y medios (como
Nayeli Roldán y Animal Político) que cubrían los eventos y giras nacionales e
internacionales de les funcionaries del INAI (6).
A
figuras ligadas al PRI-PAN, como la “audaz y fresca” Xóchitl Gálvez, que
emplearon sus cargos públicos para obtener contratos públicos (por adjudicación
directa) del INAI para empresas privadas de las que eran propietaries o
accionistas (7).
A
familiares y conocides de les funcionaries del INAI, a quienes daban empleos y
contratos en el INAI ya fuera por tramas de nepotismo o venta de plazas (8).
A
personas y grupos privados que pagaron sobornos económicos o en especie (como
boletos para partidos de fútbol) para liberarse de “multas y sanciones” que, de
cualquier manera, el INAI no podía imponerles (9).
Y
así hasta abarcar un etcétera tan largo como un brazo que, curiosamente, nunca fue abordado por pseudo-periodistas y medios (como Nayeli Roldán y Animal Político) que cubrían la fuente del INAI.
La corta historia del IFAI-INAI (2002-2025)
está por llegar a su fin y su lista de deudos es larga, pero no; ésta no
incluye en ningún lado a la transparencia, el interés público o el derecho a la
información.
Mario
Stalin Rodríguez
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