jueves, junio 21, 2012

SEÑAL INTERRUMPIDA


No es ocioso advertir que, más que voceros del poder, los medios de comunicación, en particular el duopolio televisivo y, más específicamente, la cadena que controla el mayor porcentaje del espectro radioeléctrico de México, Televisiva; son, en los hechos, un poder por sí mismos. 
                No, no se trata de la idea de un 4° Poder que vigila y exhibe al poder político, sino de un grupo de interés dentro del poder hegemónico que negocia prebendas y privilegios a cambio de complicidades y silencios. Ello ha sido particularmente notorio en los dos últimos sexenios y, más aún, en el que finaliza. 
                La administración de Calderón prácticamente regaló a Televisa el disfrute del tendido de fibra óptica que la extinta Luz y Fuerza del Centro administraba en el Distrito Federal y los estados circunvecinos. Además de impedir, a través de ordenamientos y leyes ad hoc, la existencia, así sea potencial, de una tercera cadena televisiva. 
                A cambio, el ocupante de los Pinos ha recibido el silencio cómplice de los noticieros televisivos sobre las devastadoras consecuencias que su política de seguridad y la fallida guerra contra el narcotráfico han traído consigo. 
                El poder del duopolio televisivo es tal que, en el actual proceso electoral, pretendieron imponer desde las pantallas a un candidato conveniente a sus intereses. 
                Como ha sido señalado en múltiples ocasiones por la prensa independiente en México y confirmado recientemente por filtraciones del periódico británico The Guardian y Wikyleaks, la figura de Enrique Peña Nieto fue inflada, incluso, desde la campaña para gobernador del Estado de México y durante los últimos años a través de coberturas positivas y encuestas de dudosa metodología, cuando no de resultados inventados. 
                Tal campaña parecería haber logrado el objetivo de presentar la figura del mexiquense como imbatible, hasta el 11 de Mayo.

Es cierto, el duopolio televisivo es un poder por sí mismo, pero es un poder endeble, pues depende de que las pantallas del hogar sean la única ventana del público hacia la realidad. El nacimiento del movimiento #YoSoy132 cambió todo eso. 
                La realidad, esa necia, interrumpió en la campaña montada desde las televisoras y mostró la verdadera cara del priista y de quienes le apoyaban. Ahora sí, un poder alternativo que vigila y exhibe al grupo hegemónico y muestra al emperador en su desnudez. 
                No los medios de comunicación tradicionales, sino nuevos actores, una parte de la sociedad informada y conectada, con nuevos canales a su disposición para trasmitir su mensaje... Nuevos actores que han demostrado ya una inusitada capacidad de organización e innovación, como quedó demostrado en el debate que, sin apoyos oficiales y a contracorriente de las televisoras, llevaron a cabo el pasado 19 de Junio.

Mario Stalin Rodríguez

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