miércoles, agosto 19, 2015

LA PERSISTENCIA DE LA IMAGEN

"Sólo otra realidad, cualquiera que sea, puede colocarse en vez de aquella que se quiso expresar, y, siendo diferentes entre sí, mutuamente se muestran, explican y enumeran, la realidad como invención que fue, la invención como realidad que será."
José Saramago
Cuadernos de Lanzarote

Formas, colores, situaciones; historias. Absorbemos el mundo en sus imágenes, nos nutrimos de su luz y hasta las propias calles que miramos nos definen. El 80% de la información que del exterior recibimos, dicen quienes saben, la obtenemos por lo ojos.
            A través de las imágenes también representamos nuestro mundo y a nosotros mismos nos definen las imágenes que del mundo presentamos. Por la imagen nos mostramos a los otros y de ellos consumismos sus imágenes.
            Es decir; las imágenes que producimos, conciente o inconscientemente, comunican: porque aquello que dibujamos (si dibujamos), aquello que fotografiamos, los vestidos que portamos, los adornos que elegimos, los movimientos de nuestras manos y cuerpos, y hasta el espacio que abarca la mirada y la dirección que le damos de nosotros hablan. Como de nosotros hablan, incluso, la forma que a nuestras letras (cada una y en su conjunto) damos y hasta los aparentemente azarosos trazos con los que adornamos nuestros apuntes.
            Es decir; de los otros también absorbemos sus imágenes: no sólo la pintura que en la blanca pared de un museo nos espera, también, y sobre todo, la imagen de aquellos con los que convivimos; de aquella que frente a nuestros ojos está aprehendemos (y no hay aquí falta de ortografía) su sonrisa y su peinado, su vestuario y la dirección de su mirada, sus lunares (cada uno y en su conjunto) y hasta la ubicación de estos en su cuerpo.
            Pero a los otros los absorbemos también por las imágenes que tras de sí dejan. No sólo la pintura que en la blanca pared de un museo nos espera; las obsesiones de la persona se reflejan en aquello que al margen de sus escolares apuntes dibuja; su visión del mundo se refleja en el fragmento de realidad que fotografía y la propia imagen nos habla de la historia de aquellos que como actores en ella aparecen.

Aquí es conveniente detenerse un momento. La imagen fija (dibujo, pintura, fotografía, rayones y hasta la combinación de algunos o de todos sus tipos) comunica desde distintos niveles; comunica desde sí misma y por aquello que representa.
            La imagen fija nos habla de su autor, de sus actores, del fragmento de realidad que representa, del momento en que fue creada y hasta de la sociedad que la acepta, la ignora o la rechaza.
            Es pertinente dejar esto en claro; la imagen fija retrata sólo un fragmento de la realidad, aún la más nítida de las fotografías, aún el más fiel de los trazos retrata sólo y solo (no es lo mismo) aquello que su autor quiso mostrar.
            La imagen fija no presenta jamás la realidad entera, sólo un fragmento de ella. Reflejo deformante que interpretamos, sí, en función de su nitidez y fidelidad, pero también en función de aquello que omite y de aquello que, sin estar ahí, en ella vemos.

Es decir; la fotografía es también el discurso del fotógrafo.
            Permítaseme el chiste fácil: Un fotógrafo camina con la cámara preparada, una voz de auxilio le saca de su ensimismamiento; a pocos metros de él, el auto del jefe de Estado de su país se tambalea precariamente sobre un precipicio. No hay tiempo, es tomar la fotografía o ayudarle. El fotógrafo, entonces, se enfrenta a una difícil disyuntiva; la foto ¿con o sin flash?
            Lo anterior no es reflexión inútil ni humorismo gratuito. Al abordar los trabajos de cualquier fotógrafo, es la reflexión que nos asalta; la forma en que el discurso del fotógrafo se impone a la realidad que representa... No sólo por la elección de lo retratado, sino, sobre todo, por la forma en que lo presentan; si el entorno cambia, si la realidad muta, ¿para qué hemos de conformarnos presentándolas (representándolas) como insectos fijados en una vitrina?

Mario Stalin Rodríguez

Según recuerdo, este texto fue escrito en 2010 para acompañar el catálogo de una exposición fotográfica. No recuerdo si la exposición era de un fotógrafo, de un grupo de estos o era de fotos temáticas. Supongo que la exposición debió llamarse "Landscape" porque ese es el título del archivo de texto y, la verdad, no sé si el texto se llegó a incluir o no en el catálogo, supongo que me desentendí del asunto una vez entregado el texto... Lo recupero ahora porque me lo encontré en mi archivo y, la verdad, me gusta cómo me quedó.

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1 Comments:

Anonymous Obat Paru Paru kering said...

No es la falta de capacidad que debilita la vida, sino la voluntad suficiente para utilizar las capacidades existentes.
continuar con el espíritu de alcanzar un sueño.

9:09 p.m.  

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