jueves, mayo 23, 2013

Ehecatl

Dedicado a todos aquellos que llegan aquí buscando referencias sobre dioses (que, de acuerdo a google, son un buen número)...
¿Qué se puede decir sobre este dios? Bueno, Ehecatl es Quetzalcoatl... O no... Bueno, a veces...
En distintos mitos Ehecatl es presentado como una entidad independiente a Quetzalcoatl, aunque en la iconografía más tardía de los mexicas ambos dioses aparecen casi siempre fusionados... Repito, en la mayoría de los mitos que conocemos* Ehecatl y Quetzacoatl son entidades distintas, de hecho, sólo en un relato se presentan como uno mismo, cuando la serpiente emplumada se disfrazó de mono para subir al cielo, engañar a los dioses y robar las siete semillas de maíz que regalara a los hombres.
Así, aceptemos que son distintos... En términos generales la historia que conocemos de Ehecatl es la siguiente.
Era un mono que quería ser dios, para ello subió a los cielos y habló con los otros dioses, quienes, obviamente, se burlaron de las pretensiones del simio. Él alegó que era el Dios del Viento y, para probarlo, sopló... Pero no arrojó más que su triste aliento de mono.
Fue expulsado del cielo en medio de la burla de las deidades. Pero él sabía que era un dios y, si por el mismo no podía demostrarlo, es que necesitaba ayuda. Valiéndose de su astucia, engañó a un pato y le robó su pico para aumentar el poder de su soplido. Así armado, volvió a subir a los cielos y volvió a pedir audiencia con los dioses, quienes de nuevo se burlaron del mono y le pidieron, entre risas, que demostrara ser el Dios de los Vientos. Él se colocó el pico del pato y sopló... Fue tal la fuerza de su aliento que arrastró a los dioses fuera de los cielos, aunque también se llevó todo el pelo de su cuerpo, de ahí que Ehecatl sea presentado normalmente como un simio completamente lampiño, con el pico estilizado de un ave y cola de serpiente.
Otro mito lo ubica como el creador de los hombres del segundo sol (Cuatro Viento). En una apropiación y reinterpretación de un mito maya, los mexicas contaban que los hombres de este sol eran demasiado dados al baile, la fiesta y el alcohol, por lo que se la pasaban jugando y haciendo música sin adorar a los dioses, por ello Ehecatl, su creador, los castigó. Envió un fuerte huracán, cuyos vientos arrastraron a los hombres al olvido; los que quisieron sobrevivir se aferraron a los árboles para que el viento no se los llevará y fueron ahí transformados en monos.
Finalmente, Ehecatl tiene un papel relevante en la historia de la creación del quinto sol. Como ya se ha relatado en otros párrafos de estos bites, dos candidatos fueron elegidos para formar el Sol y la Luna; Tecuzistecatl, el dios más bello de todos y Nanahuatzin, el dios enfermo de la piel llagada. Cuando Huehueteotl encendió la gran hoguera para el sacrificio, Tecuzistecatl intentó cuatro veces arrojarse a ella y las cuatro veces se echó para atrás por miedo. Nanahuatzin, quien dijo "nada tengo, nada pierdo", sólo cerró los ojos y se arrojó. Murió quemado y renació como Tonatiuh, el quinto sol.
Al ver su brillo y su belleza, el otro dios se llenó de envidia y, ahora sí, se arrojó a la hoguera y murió quemado y renació como otro sol, más grande y brillante que Tonatiuh, pero Ehecatl lo castigó por su cobardía y con su arco le disparó un conejo para apagar su fuego.

Mario Stalin Rodríguez

*Recordar que por la destrucción de documentos durante la conquista y la colonia, la mayor parte de las historias mitológicas de los pueblos indígenas se perdió o se conoce sólo de manera fragmentaria.

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