miércoles, marzo 13, 2013

ROSTROS


la perpetuidad de la bestia


La iglesia católica tiene un nuevo rostro.
                Ante la inusitada renuncia de José Ratzinger al papado, la jerarquía católica eligió para portar el manto de Pedro a Jorge Mario Bergoglio, quien tomará el nombre de Francisco I.
                No faltaron las voces que vieron la elección de un cardenal latinoamericano como signo de nuevos tiempos para la iglesia católica... Nuevos tiempos que asemejan, tristemente, demasiado al pasado.
                Bergoglio, cardenal de Buenos Aires, ha sido señalado como colaborador con la dictadura militar que azotó a la nación sudamericana entre 1976 y 1982. Es probable que su participación en el arresto y posterior desaparición de dos curas jesuitas, incómodos al régimen militar, vaya mucho más allá que el simple pecado de la omisión.
                Múltiples testimonio de curas y gente cercana a la iglesia bonoarense, hablan de que por sus órdenes directas, información obtenida bajo secreto de confesión fuera trasmitida a los mandos castrenses a fin de ubicar a opositores. Ello lo ubicaría como cómplice en la desaparición de cerca de 30 mil personas a manos de la junta de comandantes.
                Personas cercanas a la curia que él encabezaba han sido señaladas como cómplices en la desaparición y apropiación de poco más de 400 niños nacidos en cautiverio, de madres desaparecidas y dados en adopción ilegal a los torturadores.
                Sí, la iglesia católica tiene u nuevo rostro... Y es el mismo.

Mario Stalin Rodríguez

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