miércoles, febrero 27, 2013

LO FANTÁSTICO DE LO COTIDIANO

Este blog cumple siete años... Bueno, no, lo hará el próximo 1° de Marzo, pero como cae en Viernes, adelantamos la fiesta... Y lo celebramos haciendo algo que nunca antes habíamos hecho... No, no pienso salir a enseñar cómo mirar abajo de la falda de fantasma (que, increíblemente  aún hay gente que llega a estos bits buscando esa paráfrasis exacta... los designios de san Google son inescrutables)... Hacemos una reseña/recomendación literaria....


La cotidianidad de lo fantástico
 Para llegar al cielo, basta con salir del infierno”.
Santiago Bergantinhos

El Becratosinok
 
Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que un hombre descubrió un Aleph bajo la escalera que daba a su sótano. No muy lejos de él, un hombre vivía en casas prestadas y, de vez en cuando, vomitaba conejitos. Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que despertar y descubrirse hundido cinco centímetros por debajo del piso era, cuando menos, posible.
                No hablamos, por supuesto, ni de Macondo ni del coronel Aureliano Buendía. No hablamos, entonces, de García Márquez ni de Laura Esquivel, no de los párrafos que se llegarán a llamar Realismo Mágico... Hablamos de lo fantástico y su cotidianidad.

No pretendo, por supuesto, equiparar a nadie con las figuras de Borges o Cortázar. No, sobre todo, porque ello generaría expectativas distintas en cada uno; difíciles de cumplir o muy fáciles de confirmar, dependiendo de su dirección... Se trata, solamente, de establecer un parámetro.
                Lo cierto es que, hace tiempo, la literatura perdió la capacidad de despertarse y descubrir que, durante la noche, un individuo se había transformado en un insecto. No hay ya párrafos ni frases capaces de resumir la vida, con sus encuentros y desencuentros, en un atasco de tráfico en una autopista austral de la Argentina.
                Los intentos que se han hecho en este sentido, al menos los que conozco, son deleznables y tramposos, si no es que, directamente, vomitivos; bastardos de la ignominia que encuentran su epítome en figuras como Homero Aridjis o Roberto Bolaños (entre muchos otros). Literatura cuya lectura deja siempre el desagradable sabor de la coprofagia.
                No es, afortunadamente, el caso...

Guardando las debidas proporciones, en “El Hombre y Su Lágrima”, de Santiago Bergantinhos, nos regresa a una cotidianidad fantástica y desenfadada. Entre sus cuentos lo mismo podemos encontrar la broma privada de llamar “alienos” a los alienígenos, que un hombre que llama McGuffin a su propia sombra.
                Existe la angustia de la casa tomada de Cortázar, ya sea en forma de una puerta sin abrir o en la mole de un edificio que es, al mismo tiempo, Iglesia y Dios. Una sociedad distópica con un constante enfrentamiento entre su “seguridad” interna y externa... O bien, la utopía de la felicidad infantil.
                El desenfado no es la mayor de las fortalezas de los relatos que comprenden el volumen, pero sí una de las más importantes y, también, la mayor de sus debilidades.
                Podríamos decir que es uno de los principales defectos de la autoedición; el autor se deja volar sin el mínimo de contra peso. Podríamos decirlo, pero sería una gran mentira, el mercado editorial actual es tal que el autor vuela por cuenta propia se trate de una gran empresa, una pequeña o la autoedición.
                Hay relatos (uno en particular) que se alargan innecesariamente, tratando de explicar lo que no necesitaba ser explicado, enredando más el hilo y sin saber exactamente como encontrar la punta de la hebra...
                Ojo, esto se limita a un único relato y puede ser, además, una mera apreciación y en ningún momento demerita en grado alguno la calidad del relato en sí mismo, ni del resto de los componentes del libro.
                De nuevo, los relatos nos regresan a una cotidianidad fantástica que la literatura había perdido hace ya tiempo, nos regala un humor que va de lo negro a la referencia oscura y sentimientos de angustia aplastante... Un quehacer literario refrescante... Y todo ello, a la distancia de un único click.

Mario Stalin Rodríguez


Hale, la próxima semana volvemos a nuestra normal anormalidad... Casi podría asegurarlo.

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2 Comments:

Blogger Kanif Beruna said...

Por si se me pasa, o muero, o se acaba el mundo antes de mañana: ¡Enhorabuena por esos siete años!
Que no sólo es que los cumpla, ¡es que los cumples publicando regularmente!
En otro orden de cosas, tengo "El hombre y su lágrima" en papel. Debo releerlo.
¡Un abrazo!

1:59 a.m.  
Blogger my heart is blooding cause i love said...

felicitaciones por los 7 añitos ojala siga teniendo ojos para los demás que vienen y seguir leyéndote. cuando sea grande quiero ser como tú, bueno mas femenina =P

5:17 p.m.  

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