miércoles, marzo 01, 2017

ATENCIÓN AL PÚBLICO

Fue sólo una ocurrencia espontánea.
            Era una de esas tardes más bien tendientes a aburridas, en las que por el módulo de atención al público no se paraba ni una mosca... Veía pasar las horas y más nada.
            Ya había terminado el libro que tenía pendiente y ahora sólo jugaba con los dedos sobre el cristal del mostrador y así, pensando en todo y en nada, le llegó la idea.
            Lo llamó...
            No eran precisamente pareja. Él intentaba llamar su atención algunas veces, cuando se pasaba por el módulo de atención al público de camino a su oficina y a ella le resultaba simpático y, a veces, hasta agradable... Pero, la verdad, la idea nunca antes se le había cruzado por la cabeza.
            Y esa tarde aburrición, lo llamó...


Mario Stalin Rodríguez

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