miércoles, septiembre 05, 2012

CRIMINALES

Este tema lo propusó Alma Valentina, a quien me une mucho más que la cercanía heredada y con quien, a lo largo de este camino que otros llmana vida, me he ido encontrado de vez en vez.

I
Se regocija… Una línea más.
                El mundo parece sencillo después; no hay imposibles, todo está al alcance de quien se esfuerza… Y las líneas le ayudan con el esfuerzo.
                Se regocija.
                Al fondo, ella, lentamente, alcanza la inconsciencia; un refugio para su cuerpo golpeado.

II
Hace frío.
                Aspira y espanta el entumecimiento de sus miembros. Cerca, en la avenida, a unos pasos, los automóviles pasan indiferentes, a cada aspiración las luces parecen ir más lentas y los claxonazos más lejanos.
                Ella se acurruca, buscando con su cuerpo flaco el calor de su compañero; tirita. Él le ofrece la estopa empapada, pero ella niega, sólo tirita… Él aspira, pero la preocupación no sede.

III
Es un placebo.
                No hay cura, él lo sabe. La quimioterapia falló y la radioterapia no es opción. No, tampoco hay una operación milagrosa en el horizonte, sólo le quedan los placebos.
                Inhala una vez más y el humo impregna las paredes del cuarto con un olor dulzón. Mira la pistola, la acaricia; no se decide… Inhala una vez más.

IV
El automóvil pasa velozmente, tal vez lleva prisa; demasiado tiempo y alcohol en una cantina y la poca paciencia de la familia no son buena combinación.
                El joven lo mira pasar y sigue su camino. Tal vez en la siguiente esquina se tope con la pareja de niños de la calle, piensa el joven, demasiado atolondrados por los solventes para poder moverse rápido. Tal vez, en su prisa, el conductor no alcance a verlos… Tal vez, seguramente, salga huyendo y al otro día atribuya la culpa sólo a la resaca.
                El joven mueve la cabeza para espantar el macabro pensamiento. Es un auto nuevo, sigue pensando… Y caro. Cuando esos autos se ven envueltos en algo, sigue pensando, siempre es el otro el culpable.
                Sigue lidiando para espantar el pensamiento, pero últimamente ve las cosas con demasiado pesimismo, tal vez tenga un poco que ver con haber perdido el trabajo… Sólo tal vez.
                La patrulla se detiene junto a él, no se sorprende, siempre es más fácil detener a quien camina con las manos en la bolsa que a un conductor en un automóvil caro y a toda velocidad…

Mario Stalin Rodríguez

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1 Comments:

Blogger Driada said...

Me apetecia volverte a leer.

2:49 a.m.  

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