miércoles, agosto 22, 2012

TIMIDEZ

Ante todo, una explicación: El texto de esta entrada viene de un pequeño ejercicio que se me ocurrió hacer (bueno, la verdad es que se lo copié un poco descaradamente al Luciernago, pero seguro que él me sabrá perdonar); la idea fue pedirle a la gente que me sugiriera un tema para esta actualización, comprometiéndome a hacer un dibujo y un cuento sobre lo primero que se me sugiriera, sin importat que tan extraño o común fuera.
Pues bien, el primero en contestar fue Manuel Espejo, a través del librocara y lo que viene, entonces, es su culpa...
Era un truco, una simple ilusión. Un micrófono, algunas bocinas disimuladas en ciertas mesas, la credulidad de la gente, su deseo de asombro; tenías tartas parlantes. Un simple truco, el principal espectáculo de un pequeño bar perdido en la ciudad. 
                Los pasteles, decían los espectadores satisfechos, eran elocuentes; hablaban sin inhibición de cualquier tema, siempre encontrando un ángulo gracioso... Él, por el contrario, era tímido, enfrentarse a la gente, en particular a las mujeres, le daba pánico. En el contacto frente a frente se trababa, sus ideas se bloqueaban y su voz no respondía; curiosos, un ventrílocuo tartamudo. 
                Tal vez fue la figura de su madre, autoritaria, dominante... Tal vez fue la figura de su padre, diminuto, ausente aún cuando se encontraba en la mis habitación... Tal vez fue una infancia enfermiza, alejada del contacto rutinario con otros niños. 
                Encontró su refugio en la ilusión y su voz en los muñecos, a través de ellos podía decir a los demás lo que en persona no podría... Pronto empezó a hacer hablar a las cosas de todos los días: sillas, mesas; comida. 
                Así llegó al pequeño bar e hizo hablar a los postres...

Pero la timidez persistía. 
                Aún le era imposible hablar con los demás de frente y el problema crecía si quien le hablaba era una mujer, más si era bella. 
                Por eso les hablaba a través de las cosas... Se escondía en aquel callejón y esperaba... Era un truco, una simple ilusión. Un micrófono, algunas bocinas disimuladas en las paredes y los cubos de basura, el nerviosismo de la mujer que camina sola por la noche, sus temores; entonces la calles les hablaba. Un simple truco, la escena final de la vida de muchas.

Mario Stalin Rodríguez
 
Eso sí, el resto de los temas sugeridos dan también para lo suyo, espero que quienes respondieron a esta convocatoria me den permiso de abordar sus sugerencias durante las próximas semanas...

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1 Comments:

Blogger Experimento 626 said...

me gusta, Sr. Hutopo. tendremos que hacerlo mas dificil la proxima vez.

2:19 a.m.  

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