martes, agosto 01, 2006

Primera jornada de plantón: de la verbena al desconcierto de capitalinos

"Llegué para la marcha y no me voy hasta que lo diga mi Peje", dice una anciana
Primera jornada de plantón: de la verbena al desconcierto de capitalinos

La gente se mostró alegre y comprometida, pese a que cundieron las mentadas de madre

EMIR OLIVARES ALONSO

En verdad cumplieron. Cientos de ciudadanos se volcaron a las calles y, ante el llamado de Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de la coalición Por el Bien de Todos, tomaron parte de la ciudad, expresando desde su trinchera la inconformidad frente a los resultados electorales para exigir el recuento de votos de los comicios, dejando atrás la pasividad ciudadana.

En la primera noche en la que la ciudadanía se apoderó de las calles capitalinas sucedió de todo: en la agonía de la noche dominical las avenidas Madero, Juárez y Paseo de la Reforma atestiguaron una gran verbena popular; mientras por la mañana miles de personas se vieron sorprendidas y desconcertadas ante el caos vial que generó la insólita protesta.

El torrencial aguacero nocturno no fue rival para la convicción de los simpatizantes de López Obrador, quienes aguantaron de manera estoica la arremetida de la naturaleza. "Aquí nadie se raja", se leía en una de las carpas.

Al compás de la música

Al filo de la medianoche, el templete en el que horas antes se instaló el ex jefe de Gobierno capitalino fue escenario para la presentación del grupo Salario Mínimo, cuyos integrantes deleitaban a cientos de personas con sus rolas skateras.

Sentado en la parte posterior del escenario, acompañado de sus hijos, López Obrador seguía con el pie el ritmo de las rolas; algunos le gritaban que de plano se levantara a bailar.

Cerca de la una de la madrugada, la actriz Jesusa Rodríguez, quien fungía como presentadora, invitó a los reventados a dirigirse a sus improvisados aposentos, donde el húmedo pavimento se convirtió en cama, porque "la resistencia debe tener un orden y no podemos desgastarnos el primer día". Ante la petición del público la cantante Regina Orozco ofreció el último palomazo acompañada del grupo musicial, en el que entonaron una renovada versión de Lágrimas negras.

Futbol, ajedrez, baraja o dominó

En otros puntos del kilométrico campamento -que recorre desde la Plaza de la Constitución hasta la fuente de Petróleos, en el cruce de Paseo de la Reforma con Periférico- algunos optaron por jugar cascaritas intentando emular las jugadas de fantasía de Ronaldinho. Otras personas optaron por la discusión política, mientras muchos más practicaban partidas de ajedrez, baraja o dominó, y otros se inspiraban con canciones de los trovadores.

A pesar de las precarias condiciones en que se montaron algunos campamentos, que no tenían ni luz debido a la premura de la instalación, la gente se mostró alegre y comprometida. Familias enteras, incluidos niños y jóvenes, fueron quienes hicieron guardias el primer día de plantón.

Al arribo de las primeras horas del lunes hicieron acto de presencia sarapes, chamarras, gorros y bufandas, sobre todo para proteger a niños y ancianos. Cobijada por un gran gabán y un brasero encendido, una señora de la tercera edad dijo: "Llegué desde la mañana para la marcha y no me voy hasta que lo diga mi Peje".

Si el frío y la lluvia no lograron abrumar el optimismo de los manifestantes, tampoco lo hicieron el sueño ni el hambre. En tanto avanzaba la noche, el café se convertía en una de las peticiones mayoritarias, mientras que horas antes tamales, tortas, tacos y pambazos fueron las armas contra el hambre.

"Por supuesto que la gente aguantará, tiene mucha energía. Es la forma en que expresan su participación", aseguró Tomás Pliego, quien ganó la diputación local en el Distrito Federal por el distrito 10.

Cinco bocinazos

Al amanecer la fiesta se diluyó para dar paso al caos y al desconcierto. Cientos de automovilistas quedaron atorados en el tránsito, pues sólo estarán abiertas las avenidas Guerrero, Insurgentes y Eje Central, así como parte de los carriles laterales de Reforma; debido al panorama vial, se escuchó una y otra vez el resonar de los conocidos cinco pitazos del claxon.

Los oficinistas y banqueros que trabajan en el corredor empresarial de Reforma sudaron desde temprano sus trajes y corbatas, ya que tuvieron que llegar a pie a sus centros laborales. Miles de personas se vieron sorprendidas ante el inmenso bloqueo de una de las principales arterias de la capital: subían y bajaban del Metro, caminaban hacia el poniente, retornaban en contrasentido. Los autobuses que circulaban por rutas alternas iban atiborrados de pasajeros.

Minutos después de las 6 de la mañana un nutrido grupo de granaderos rodeó la entrada principal de la Bolsa Mexicana de Valores; falsa alarma: se trata de una resistencia pacífica, por lo que las actividades en el centro bursátil se efectuaron sin contratiempos.

Conforme la aurora asomaba sus primeras señales rojizas, las mentadas de madre se incrementaban; pero los primeros rayos solares descubrían la respuesta en una gran manta: "Disculpe las molestias que esta obra le ocasiona... Estamos construyendo democracia".

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