miércoles, abril 13, 2011

INICIATIVA MÉXICO

entre la ilusión y la mentira

nota: Esto va para largo, si no se tiene tiempo o simplemente no se quiere perder el tiempo leyendo una parrafada sobre asuntos más bien locales, pueden saltarse hasta la postdata que dice algo importante.

El mes pasado se presentó con bombo y platillo la segundaparte de Iniciativa México, una especie de teatro en la que, a través de un fraude fiscal monumental, se pretende que se el público quien, por medio de donaciones, pague lo que el Estado está obligado a proporcionar; Vamos, una especie de Teletón para obra social.
Tan magno evento fue aprovechado por múltiples medios de comunicación, principalmente electrónicos (encabezados, no se dude, por la dupla mafioso-televiva de Televisa y Tv Azteca), para presentar una especie de carta compromiso sobre la cobertura noticiosa de la violencia que enfrenta el país.
Haciendo eco de la palabras del ocupante de Los Pinos, los medios alineados al Poder ofrecían, básicamente, no volver a hablar de la violencia que azota el país y que, de hacerlo, lo harían única y exclusivamente en el tenor marcado por la administración de Calderón... Como si los más de 40,000 muertos que la estúpida guerra del alcohólico que despacha en Palacio Nacional ha dejado a lo largo del país, al no verse en los noticieros de televisión, se levantaran de su tumbas y, avergonzados, se reintegraran a la vida productiva... Como si el silencio fuera consuelo suficiente para los más de 10,000 huérfanos que la fallida estrategia calderonista ha dejado en el territorio nacional...

No en tanto inventar una realidad distinta a la existente, sino en hacer que el individuo vea ésta de una forma determinada:
Para inducir a alguien a error y así modificar su conducta, tampoco hace falta suministrarle una representación enteramente falsa de la situación; basta con engañarle acerca de un número limitado de puntos (...) Para suscitar determinado comportamiento hay que dar ciertas informaciones, y para suscitar un comportamiento diferente hay que dar otras (Durandin, La mentira en la propaganda política y la publicidad).
No es que los grandes medios de comunicación se encuentren al servicio de Hegemon, es que ellos son parte de Hegemon. Ya no es necesario que el poder inserte censores en los canales de transmisión de la información, ellos, en tanto parte y beneficiarios del orden imperante, reproducirán el discurso de Hegemon, ya que es su propio discurso.
En ellos las noticias se presentan como hechos aislados y no como partes del fenómeno multidimensional que es la realidad (Kapuscinski; Los cinco sentidos del periodista); “se presentan desagregadas, buscando evitar que se obtengan conclusiones críticas a partir de su integración en unidades coherentes, en fenómenos o procesos significativos y sintéticos”(Delhumeau; El hombre teatral).
A ello agréguese que la noticia es presentada no siempre en el contexto que le corresponde, sino que, de hecho, se le crea el contexto. Una imagen no dice lo que representa, sino lo que a ella acompaña (la música, si es en blanco y negro o a color, la noticia que le precede o sucede, etcétera), el discurso en el que se presenta:

(Quino; Cuanta bondad)
No sólo qué y cómo presenta las noticias, sino (y sobre todo) a través de qué medio. No se malinterprete, no la visión simplista (ingenua, estúpida) de creer que el medio es el mensaje, sino la aceptación de que cada medio, en tanto poseedor de características específicas y propias, presenta de manera distinta los mensajes. El medio no es el mensaje, pero el canal sí modifica el mensaje.
O, al menos, la forma en que éste se recibe:
De entre los medios de difusión, la radio y sobre todo la televisión, desempeñan un papel específico y poseen una fuerza de persuasión mucho mayor que la del texto impreso. La televisión, en efecto, ofrece un espectáculo global, puesto que moviliza la vista, el oído, y hasta el tacto (...); y un espectáculo fugitivo, porque cada secuencia desaparece sin que se le pueda hacer volver. Si se agrega que la imagen parece tener validez de prueba –<>, se dice con frecuencia-, se comprende que es infinitamente más difícil reflexionar sobre un mensaje televisivo que sobre un mensaje impreso.
(...) En este sentido, los medios de difusión modernos, y en primer término la radio y la televisión, son un instrumento al servicio del poder, político y comercial. Y lo son no sólo porque transmiten sus mensajes a millones de individuos, sino porque dejan a estos individuos pasivos, desarmados, sin voz, sin pensamiento (Reboul; Lenguaje e ideología).
Así, si Hegemon domina el lenguaje, el referente, los proyectos y el contexto; suya es la única voz autorizada para reconocer qué es la realidad y cuál es la verdad:
El argumento de autoridad está explícitamente admitido por las religiones, que se refieren a una Palabra o a un libro considerados como sagrados. Las ideologías, aun las más laicas, utilizan el mismo procedimiento, pero racionalizándolo.
(...) Se trata de una racionalización en el sentido freudiano, que consiste en enmascarar la creencia ciega e infantil en la autoridad del jefe (ídem)[i].
Hegemon es, entonces, el alfa y el omega[ii]. Suya es la única voz y suya es la verdad, la única verdad posible. La alternativa, nos dice Hegemon, es el caos; la perdición (parafraseando al clásico: quien de aquí salga, abandone toda esperanza).
De Hegemon es el monopolio de la palabra y, sobre todo, el de la violencia. Ello es importante, porque aun considerándose a si mismo eterno, Hegemon reconoce un peligro:

Siempre puede denunciarse que lo que está rodeado de honor y aparato es 'farsa', siempre hay algún niño o alguien fuera del juego que es del caso que puede decir que el rey va desnudo. Cuanto más 'verdadero' se proclame un hecho de poder, una palabra de poder, más se arriesga a ser denunciada por mentira (Valcárcel; El Discurso de la mentira).
El otro no tiene derecho a la palabra, no tiene derecho a la violencia. Porque Hegemon reconoce la violencia en la palabra y sabe que la palabra no sólo es poder; también es contrapoder.

Mario Stalin Rodríguez
El texto es, en buena medida, extraído de "La Verdad Detrás", ensayo del que algunos extractos ya han visto la luz en estos bites.
P.D. que felicita con retrazo
Pues eso, que mientras estos bites estaban ocupados celebrando su 5° aniversario... Otros blogs, al menos dos que valen mucho la pena, tuvieron también sus respectivos cumpleaños... Y eso, que nobleza obliga y quiero desde aquí felicitar a
Por sus celebraciones... Que cumplan muchos más y que yo les vea...

[i] “El argumento de autoridad no funciona solamente en las ideologías (...) Se lo encuentra, oculto pero muy real, hasta en el discurso de las ciencias humanas, como lo atestigua este tipo de expresión: ‘Como dijo Nietzsche’, ‘como lo demostró Freud’, en donde el ‘como’ evita comprobar, y hasta pensar.” Reboul.

[ii] “Las ideologías tienen una historia, pero no la suya; cambian, pero su cambio se explica por sus bases materiales. Ahora bien, como todas las ideologías ignoran su dependencia con respecto a la historia concreta, tienden a creerse eternas.” Reboul

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2 Comments:

Blogger my heart is blooding cause i love said...

azoo porq no hice caso a la advertencia del principio esto m qdara como enseñansa de que cuando haya una flecha q diga continue hacia delante no vaya hacia tras...
mentira oye no se porq si son como "muchas letras" las lei toditas. ya Saludos buen dia. :-D
(q al cabo no hago referencia a nada de lo que lei queria yop djar mi comntario) ¿se vale verdad? ;-)

8:02 a.m.  
Blogger DRIADA said...

Y viendo tanta podredumbre una solo espera que no te arroye

2:15 p.m.  

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