fabricación de una unpostura
Felipe presidente,
Miguel Ángel granados Chapa
El jueves 6 de julio, a las 18 horas, Felipe Calderón llegó a la sede nacional de su partido, sabedor de lo que ocurriría una hora después. En una oficina privada escuchó el ilegal ungimiento que de él hizo Luis Carlos Ugalde, como virtual presidente. Aunque no empleó esa fórmula y se refugió en un retruécano, Ugalde ofreció a Calderón el reconocimiento oficial -sin importar que el consejero careciera de atribuciones para expedirlo- y el candidato panista lo utilizó de inmediato cuando bajó a festejar con sus compañeros el dicho del funcionario electoral. Así empezó la fabricación de una impostura, la creación de la imagen de Calderón no sólo como candidato con más votos, sino como el seguro sucesor de Vicente Fox.
Esa misma noche Calderón acudió a ser consagrado en Televisa, donde fue recibido en su nuevo carácter. Cuando Joaquín López-Dóriga matizó su condición diciendo que habría que esperar el fallo del Tribunal Electoral, el tono con que lo dijo recordó la antañona e hipócrita precaución de los candidatos priistas: "si el voto popular me favorece...".
La operación para hacer parecer como irreversible la posición de Calderón (que lo será, en su caso, sólo cuando la justicia electoral lo determine y el órgano constitucional califique la elección), se desarrolló a partir de entonces aceleradamente y con apenas algunos traspiés. Importó sobre todo, al principio, el frente externo. Menos de un día después del anuncio de Ugalde, Calderón ofreció una conferencia de prensa a los corresponsales extranjeros, y recibió las primeras felicitaciones de gobiernos foráneos. No la de Harper, el primer ministro canadiense, más sí las del presidente Bush y el presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero: fueron revisadas. Pero el efecto inicial estaba logrado: en el concierto internacional Calderón es presidente, como lo confirmaron las posteriores congratulaciones del colombiano Alvaro Uribe, él mismo recién victorioso; de Javier Solana, en nombre de
En el frente interno, el mismo viernes 7 el panista recibió telefonemas del gobernador de Nuevo León, Natividad González Parás, y del presidente Fox, quien el lunes siguiente volvería a su locuacidad dañina, cuando llamó renegados a quienes no piensan, como él, que vivimos el mejor de los mundos posibles. Descalificar a los adversarios mostró ser una de las vertientes de la ratificación del candidato del PAN como futuro Ejecutivo. Surgió entonces la primera muestra de hartazgo dirigido: "¡ Ya déjanos vivir en paz!", dijo en inserción pagada en varios periódicos un ciudadano cuidadosamente irritado, deseoso de que el inconforme Andrés Manuel López Obrador deje el espacio al electo.
El activismo de González Parás, panista vestido de tricolor, consiguió que el domingo 16 casi todos los gobernadores priistas (salvo los de Coahuila y Colima) suscribieran un mensaje de implícito pero claro apoyo a Calderón. Aunque los dos faltantes y el Comité Nacional del PRI se mostraron renuentes a apoyar ahora, a cambio de nada, es claro que recibir del tricolor saludos de bienvenida es clave para la conformación de un frente de los adversarios de López Obrador (y de sus amigos). Ese es el sentido de los encuentros con agrupaciones laborales:
Un electricista jubilado, Gastón Sáenz, acudió a visitar a la responsable del enlace político de ~alderón, Josefina Vázquez Mota, y llevarle una nota técnica sobre suministro eléctrico. Quizá lo hizo para remediar las carencias de Calderón en este campo, que acaso conoció cuando el ahora candidato panista con mayor número de votos (no muchos más, sólo 244 mil por encima de la cifra reconocida a López Obrador) fue secretario de Energía. Ni la señora V ázquez Mota ni Calderón resistieron la tentación de simular que recibían un apoyo tan importante como el del aguerrido Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) al que pertenece Sáenz. Demodo que Calderón mismo lo recibió y después se subrayó su presencia y el anuncio de que próximamente se reuniría con Martín Esparza, el dirigente principal del SME, quien estaría ansioso de mostrar su adhesión a Calderón. Nada era cierto. Ni Sáenz es jefe de asesores (ni existe el cargo) del secretario general ni hablaba en nombre de los electricistas democráticos. Y el SME esperará a que se cuenten de nuevo los votos.
Un revés semejante sufrió Calderón, quién lo creyera, a manos gel cardenal Norberto Rivera Carrera. Este asistió, con los máximos jerarcas de una docena de iglesias, confesiones y asociaciones que integran el Consejo Interreligioso, a un encuentro, el lunes 17, con el candidato que transita como si hubiera ya superado esa condición. El arzobispo primado de México no habló durante la reunión, pero sí al concluir el mismo y ser abordado por los medios de información. Dijo que no teníamos todavía presidente, sino hasta que lo declare electo el Tribunal. Y añadió que la protesta no tiene por qué preocupamos ni asombramos. Que lo extraño sería que no la hubiera.
Con los suyos, más en confianza, Calderón habla como si fuera inminente su toma de posesión o hubiera ya ocurrido. Nombró un equipo para el relevo. Es como si jugara al gabinetito, pues no puede empezar siquiera el trámite de entrega-recepción, pues incurriría en franca violación a la ley. Se reunió con los candidatos blanquiazules que ganaron la elección para gobernar Guanajuato, Jalisco y Morelos, a quienes la propaganda panista llama también "gobernadores electos" sin que lo sean, porque tampoco en su caso han concluido los procesos. También habló con gobernadores panistas en ejercicio (de Aguascalientes, San Luis Potosí y Yucatán). Con legisladores que se van (los más de ellos, antes que del Congreso, de vacaciones a Cancún) y los que llegan. Y como está listo a recibir el apoyo de quienes siguieron a López Obrador por su programa social, en su primera, digámoslo así, sesión de estudios, reunió a expertos en pobreza, ante los cuales anunció: "Si algo quiero enfatizar es que mi gobierno va centrar su política social en igualar las oportunidades de los mexicanos. Va a centrar la política social en superar las condiciones de pobreza a partir de programas eficientes... como presidente de México me enfocaré con todas mis fuerzas, con todos los recursos posibles de los mexicanos, precisamente para superar la pobreza y combatir la desigualdad."
Habla como si viviera ya en la casa presidencial, rodeado de una reforzada escolta del Estado Mayor. Y es que, según la revista Quién, del poderoso grupo editorial Expansión, el panista y su familia están ya "con un pie en Los Pinos". Y la revista de Televisa Poder y Negocios lo presentó sonriente en la portada de su número del 7 de julio. Si bien en la portada hay alguna discreción: se dice que el suyo es un "Triunfo apretado", se habla de
Todo ello sin contar la abrumadora campaña en medios electrónicos y en prensa, con la triple mira de 1) denostar y poner contra las cuerdas a López Obrador; 2) cantar las glorias del límpido proceso electoral, a cargo de los solistas del IFE; y 3) imponemos la idea, y el hecho, de que Calderón será, como puede leerse en el escenario donde ofrece conferencias de prensa, presidente de México 2006-2012.
Etiquetas: Opinión
1 Comments:
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