miércoles, noviembre 04, 2015

LOS TRAJES GRISES

de cómo montar dinosaurios

Tengo que ser sincero contigo; no estamos solos en este mundo.
            En las calles que caminamos hay muchas cosas, muchas personas; todas ellas diferentes... Y es mejor que así sea, porque el mundo sería muy aburrido si estuviéramos cortados, todos, con la misma tijera.
            No, en estas calles abundan los distintos; hay brujas y hadas, superhéroes y villanos, gnomos y gigantes, ángeles aburridos y demonios divertidos... En este mundo hay muchas cosas, por haber; hay hasta dinosaurios, quienes los montan y sí, también están los de los trajes grises.
            Los de los trajes grises abundan, tanto que te encontrarás con ellos en cada esquina. Es fácil reconocerlos. No, no por sus vestidos; los de los trajes grises visten todo tipo de ropa, de todos los colores, es sólo que, en ellos, toda la ropa, de cualquier color, parece un traje gris.
            Es fácil reconocerlos, te decía; son las personas que te dirán que no existen dinosaurios.

Tú y yo sabemos que los dinosaurios existen, que basta con cerrar los ojos un momento, pensarlo con todas tus fuerzas y estarás montando un dinosaurio, dispuesto a correr junto a ti las más grandes aventuras.
            Pero cuidado, cuando dobles esa esquina, te toparás con uno de los de los trajes grises... Tú vas contento montado en tu dinosaurio, distraído porque en ese momento peleas contra un dragón azul a motas amarillas y, al doblar la esquina, chocas contra el del traje gris.
            Es el señor o la señora, el joven o la mujer, la adolescente o el hombre que te mirarán con enojo por haber chocado contra ellos. Te regañarán porque “debes tener cuidado” y “mirar por donde caminas”.
            Y no importará que te disculpes o que intentes explicarles que es difícil tener cuidado o “mirar por donde caminas”, cuando vas montando un dinosaurio y peleando contra dragones azules a motas amarillas.
            Tampoco le importará si tu mamá, tu papá, una tía o tío, o quien sea que te acompañe, le pida disculpas y que entienda que los niños son niños y, a veces, van montando dinosaurios y peleando contra dragones azules a motas amarillas.
            No le importará y te regañará, porque para los de los trajes grises, no existen los dinosaurios... Cuidado, porque intentará convencerte de eso, de que debes “tener cuidado” y “mirar por donde caminas”, de que los niños no son niños y no pueden andar por ahí, montando dinosaurios ni peleando contra dragones azules a motas amarillas (“habrase visto”).
            Y esto es importante para ellos porque, sin dinosaurios, los de los trajes grises se sienten solos. Van por ahí tratando de convencer a los niños de cualquier edad de que no existen dinosaurios para que, sin dinosaurios, ellos también se sientan solos y cambien sus ropas y sus capas de superhéroe por un traje gris.

Por eso es importante para nosotros saber que existen dinosaurios; para poder encontrarnos por el mundo con gnomos y hadas, gigantes y demonios, ángeles aburridos y villanos, demonios divertidos y superhéroes; para no estar solos... Para nunca vestir un traje gris y seguir montando dinosaurios.

Mario Stalin Rodríguez

Para Mauro, a sus tres años... Porque cuando ríe, sé que existen dinosaurios y que podamos montarlos.

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