miércoles, diciembre 11, 2013

MANCERA EN SU LABERINTO 02

Sí, lo sé, ya había usado antes esta imagen...
La reciente aprobación en la Cámara de Diputados de la Ley de Regulación de Manifestaciones en el Distrito Federal pereciera el regalo que los legisladores federales del PRI, PAN y PVEM hacen al Jefe de Gobierno de la Capital, Miguel Ángel Mancera, por el apoyo que este ha brindado a la hora de contener y reprimir las protestas en contra de las distintas reformas (laboral, educativa, fiscal, política y energética) que se han impuesto a través de los bastardos mecanismos del supralegal Pacto por México.
            En términos generales, la ley aprobada el pasado 10 de Diciembre sin discusión en la Cámara de Diputados, obliga a los posibles manifestantes a solicitar el permiso de las autoridades capitalinas, con al menos 48 horas de anticipación, para realizar una movilización extremadamente limitada en cuanto a horario y rutas posibles, comprometiéndose, además, a no bloquear por completo ninguna arteria vial primaria o secundaria. Además, ilegaliza manifestarse ante medidas aprobadas por las autoridades locales o federales. Es decir; en los hechos, suprime el derecho de manifestación en la capital de la República.
            Si bien es cierto que, como queda anotado, la ley fue aprobada por las bancadas de los partidos enumerados y la oposición de los partidos de izquierda que apoyaron a Mancera durante la elección local de 2012 y que, incluso, el PRD capitalino se ha pronunciado directamente en contra (no así el Jefe de Gobierno). También es cierto que dicho dictamen refleja en mucho la posición que el gobernante capitalino ha ido fijando sobre las movilizaciones de protesta a lo largo de su primer año de mandato.

No es éste el único paralelismo extraño que se ha podido observar entre las políticas asumidas por la administración capitalina y los intereses de los partidos afines al Gobierno Federal.
            En días recientes, mientras en la Cámara de Senadores se fingía discutir la Reforma Energética y, por medio de ella, la entrega de la riqueza petrolera a las grandes trasnacionales. Por medio de una estrategia francamente absurda, Mancera fingía muy groseramente una consulta encaminada a aumentar en un 66% el costo del Metro en la capital.
            Al margen de la dudosa veracidad de los argumentos esgrimidos para justificar el aumento, la estrategia elegida parecía mucho más encaminada a provocar protestas que a, efectivamente, defender la necesidad de éste.
            Es decir, pareciera que la estrategia y el momento elegidos para anunciar el aumento del precio de viajar en este trasporte colectivo, estaba pensada para distraer la atención de lo que sucedía en el Congreso Federal.

Al señalar estos paralelismos no sugiero que esta hipótesis sea cierta… Pero Mancera no parece dispuesto a emprender ninguna acción que la desmienta.

Mario Stalin Rodríguez

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