miércoles, noviembre 13, 2013

CITA

Sí... Bueno, no me acaba de convencer demasiado eso del trazo digital. Así que supongo que me toca seguir probando.

-Debo confesar que te imaginaba distinto.
-¿De verdad? ¿Qué esperabas, un cráneo y guadañas?
-Bueno, no precisamente... No sé... Sólo distinto.

Se sienta en el borde de la cama tratando de no tocar el cuerpo que yace entre las sábanas. Mira su piel desnuda y aprecia el tenue brillo que surge de sus pezones. Piensa que debería cubrirse, mostrar, tal vez, un poco de pudor. Se sonroja y desecha la idea; es demasiado tarde para eso.
            Él (¿ella, eso?) la mira apoyado en el marco de la ventana. Tal vez sonríe, le mira con ironía mientras aspira el humo del cigarro, las brazas iluminan su rostro, la profunda mirada azul de sus ojos fríos.
-Tal vez debería vestirme.
-¿Te parece necesario?
-No realmente... Es sólo que... Bueno... Todo esto es tan extraño.

Cuando escucha su voz el vello de su entrepierna se eriza.
            Esto no debería ser así, piensa, debería tener miedo. Debería estar llorando, suplicando por un poco más de tiempo... Algo. No sentada, desnuda en el borde de su cama, no viéndolo sonreírle apoyado en la pared, al lado de la ventana, fumando.
-Entonces, ¿así será? ¿Sólo así?
-Puede haber un túnel y una luz al final de él, si lo prefieres.
-Supongo que no... Es decir, ¿de qué serviría?

Da otra fumada, el brillo ilumina sus rasgos, ella se ruboriza. No debería pensar en él como él. Siempre imagino que sería femenino, tal vez un ente asexuado, tal vez sólo una repentina oscuridad y ya, más nada, la vida acabada. Pero no él, no alguien que podría ver en la calle sin prestarle atención... Y sin embargo, cuando la mira de esa manera...
            Aparta la mirada, sus ojos se posan en el cuerpo que yace entre las sábanas. Mira el pelo teñido de rojo, la piel pálida. Nunca se sintió orgullosa de su propio cuerpo, pero mirándolo ahora, tendido a la luz nocturna, no puede evitar darse cuenta de su propia belleza.
-¿Qué sigue?
-¿Te refieres a si hay un juicio, dioses, cielos e infiernos? Me temo que no tenemos mucho de esas cosas. Esto es todo lo que hay; el fin del camino. Después sólo está la nada.
-Mejor así... Supongo.

Le sonríe de nuevo. Apenada, por primera vez en la noche, le sostiene la mirada y también sonríe. Se incorpora y, con paso inseguro, se le acerca; lo abraza. Puede sentir sus manos rodeando su cintura, acariciando su piel.
            Apoya su pecho desnudo en él, siente como sus pezones empiezan a endurecerse. Siente sus dedos bajando por su espalda, llegando poco más abajo. Lo besa.
            Entonces, ella muere.

Mario Stalin Rodríguez

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1 Comments:

Anonymous Kanif. said...

El muerte.
Seguro que se puede hacer cualquier cosa con el trazo digital, será cuestión de probar.

2:39 a.m.  

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