miércoles, enero 21, 2026

Los Falsificadores de la Democracia 71

 LUTO

Los nombres de un aniversario

 El pasado Martes 20 de Enero se cumplió el primer año del segundo mandato de Donad Trump en Estados Unidos y el mundo, Estados Unidos y hasta él mismo tienen poco que celebrar.

            A pesar de sus alharacas triunfalistas en las que se precia de haber cambiado el nombre del Golfo de México por otro que ya ni en su administración emplean o de haber rebautizado a la Secretaría de Defensa como “de Guerra” en un desplante que es una confesión freudiana de manual, el primer año de su mandato tiene otros nombres, incluso para él.

            En Estados Unidos el aniversario trumpista tiene el nombre de Renee Good, la madre poeta muerta por la bala de un agente del ICE por el único crimen de protestar contra las prácticas fascistas que esta agencia ha implementado. En las metrópolis del imperio  la indignación por este asesinato se suma a la ya existente por el desastre económico que ha significado su errática administración, en donde el único beneficiado parece ser él mismo, ni siquiera la oligarquía financiera que con tanto entusiasmo le apoyaba y que ahora le ve con recelo, como lo demuestra la reticencia de las petroleras a acompañarle en su aventura venezolana.

            En América Latina el aniversario trumpista tiene el nombre de Nicolas Maduro y Celia Flores, secuestrados ilegalmente en una “operación quirúrgica” que costó la vida de decenas de civiles inocentes en Venezuela... Y todo para apropiarse de la riqueza petrolera del país sudamericano, según han reconocido él mismo y otras personas de su gabinete. Aunque las propias petroleras estadounidenses, a las que pretendía beneficiar, ven a Trump y su administración como el principal riesgo de invertir en Venezuela.

            Y no, en todo esto el nombre de la humillada María Corina ni siquiera figura como nota al píe en el aniversario Trumpista, con todo y que corrió a ofrecerle un devaluadísimo “Nobel de la Paz” en cuanto fue descartada como inútil por el propio Trump.

            En Europa, justamente, el aniversario Trumpista no lleva el nombre del Nobel, sino el de Dinamarca, territorio que le ha demostrado a las elites políticas del viejo continente que de poco valen para Trump la sumisión y el entreguismo, porque entre más se arrastren, más abajo les exigirá llegar.

            En la orbe toda el aniversario trumpista lleva el nombre de Gaza y del genocidio que con su complicidad, y la de las anteriores administraciones demócratas o republicanas, sigue perpetuando en las tierras de Palestina el artificial Estado terrorista de Israel, llegando a la ignominia de inventarse una “Junta de Paz” que hasta el momento suma más rechazos y “después te digo” que aceptaciones para pagar los mil millones de dólares que pretende cobrar (y que Milei, obviamente, pagó gustosísimo del dinero que la propia administración de Trump le prestó al gobierno argentino).

            Y en su propia administración y círculos cercanos, e incluso para él mismo, el aniversario trumpista tiene el nombre de Jeffrey Epstein y el temor de que la muy postergada revelación de los archivos legales del proceso que se le siguió al fallecido pederasta, terminara por demostrar lo que ya es un secreto a voces; la complicidad de Trump con la red de explotación sexual infantil que encabezara el neoyorkino.

            A pesar de todas las alharacas, desplantes triunfalistas y desastres interiores o exteriores que ha montado para distraer la atención del público estadounidense de este escándalo y su desastrosa administración, desastres que, por supuesto, le han sido útiles al grupo hegemónico que le impulsó a la presidencia y le aplaude sus alharacas mientras les sea útil, el aniversario trumpista también tiene el nombre de elecciones intermedias y el riesgo nada lejano de perder la de por si endeble mayoría de la que goza en el congreso.

            Estos son los nombres del aniversario trumpista y son, también, los peligros del porvenir, principalmente porque la estrategia trumpista ante todo, ante absolutamente todo esto, ha sido crear aún más peligros y llevar sus desplantes asesinos a nuevos territorios en cualquier parte del mundo (con México y Colombia como objetivos ya anunciados) e incluso dentro de su propio territorio (como ya lo ha demostrado en Minnesota).

            Y es por eso que el mejor regalo que Estados Unidos podría darle al mundo y al propio Estados Unidos en este aniversario trumpista, es votar un congreso que ponga freno a los desplantes narcisistas del fascista naranja.

 

Mario Stalin Rodríguez

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