lunes, julio 10, 2006

Respeto para los votantes

Carlos Monsivais



















El respeto al voto no debe hacernos olvidar algo muy importante, que ahora desdeñan y de lo que se burlan funcionarios y comentaristas: el respeto a los votantes.

Me refiero desde luego a todos los votantes, a los de Felipe Calderón, Andrés Manuel López Obrador, Roberto Madrazo, Roberto Campa y Patricia Mercado. Se han documentado el clientelismo y las maniobras de desplazamiento de votos de un partido a otro, pero esto, por muy significativo que sea, no repercute legalmente y la intencionalidad del voto es asunto de la conciencia individual. Nos queda entonces respetar el compromiso de los votantes, que en la mayoría de los casos expresaron su compromiso con una idea o un proyecto del país, compartible o incompartible, esto es otro tema.

Un juicio distinto me merecen los responsables ideológicos y económicos de la campaña de odio contra Andrés Manuel López Obrador y su anhelo (conseguido en buen número de casos) de promover el miedo al diseminar con altísimo costo difamaciones insostenibles. Entre ellos, estoy convencido, se encuentran varios de los elementos más negativos del país.

Como lo señaló la extraordinaria concentración en el Zócalo el sábado 8 de julio pasado, con cerca de cuatrocientos mil participantes, un sector enorme que representa a los que sufragamos por López Obrador el 2 de julio, no cree en la imparcialidad y la eficacia de este IFE, y esto no es asunto menospreciable. Si se habla sin tregua de "concordia" y "tender puentes", se sabe de antemano que esto no ocurrirá en una sociedad dividida, porque una parte de los votantes, efectivamente agraviados, está convencida del fraude y la elección de Estado. Limpiar la elección (no anularla), contar voto por voto, casilla por casilla y cumplir con lo establecido por el artículo 41 constitucional, es lo que se demanda. Hacerlo es muy complicado, sin duda, pero más lo sería un sexenio marcado cotidianamente por la duda, algo que obstaculizará a fondo la unidad necesaria de la nación. 1988 no ocurrió en vano porque, como se quiera, Carlos Salinas de Gortari, en una sociedad mucho menos crítica que la actual, no remontó nunca el cargo de "usurpador" que volvió con fuerza en 1994. No comparo, ejemplifico.

El compromiso de la sociedad mexicana consigo misma exige el respeto profundo a los votantes de López Obrador.

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