Los Falsificadores de la Democracia 72
CONTRA LA BESTIA
Efectivamente; no es Trump... Más específicamente; no sólo es Trump... PERO TAMBIÉN ES TRUMP.
Trump
es el testaferro psicópata de un sistema psicópata en decadencia, dispuesto a
destruir el mundo antes que a aceptar su decadencia y evidente desaparición,
llevándose entre sus patas a todos, todas y todes, incluida su propia gente...
Y para ello el narcisismo psicópata del psicópata Trump le es perfectamente
funcional.
La
aparición de parte de los documentos del archivo del proceso legal que se siguió
contra el fallecido pederasta Epstein y la multitud de veces que en estos
aparece Trump y quienes con él se reunían en los cotos de violación auspiciados
por el millonario (no, no sólo era su isla), incluidos el criminal evasor de
impuestos mexicano Salinas Pliego y los miembros del CJNG a quienes, ahora,
dice “perseguir”, debería dar prueba suficiente de ello.
No
son “enfermos”, no son “desequilibrados”; son los sanísimos hijos del sistema y
el sistema es la bestia... Es el sistema quien divide a las personas todas
entre víctimas y victimarios, recompensando siempre a los segundos. Es el sistema
el que depreda a les de abajo, a les oprimides; sean infancias, palestines,
latinoamericanes, mujeres, comunidades LGBTIQ+ y hasta a la propia gente de las
metrópolis imperiales... A cualquiera que no sea parte de esos hijos
privilegiados del sistema de los que Trump forma parte.
Y
no, ni Salinas Pliego, ni Milei, ni Noboa, ni Bukele, ni María Corina ni
ninguna otra de las figuras que desde América Latina o cualquier otra parte del
orbe (como bien han aprendido últimamente las elites de la derecha europea) rinden
vergonzante pleitesía al anaranjado hijo predilecto del sistema, son parte de
estos... Sólo son víctimas a las que se invita a la mesa del victimario
mientras sean útiles y que pasarán a formar parte del menú en cuanto dejen de
serlo (como podría dar testimonio la desprestigiada receptora del
desprestigiado Nobel de la Paz, Machado, si su servilismo le permitiera darse
cuenta de la multitud de humillaciones que ha recibido de Trump últimamente).
No,
ni Salinas Pliego, ni Milei, ni Noboa, ni Bukele, ni nadie de ese grupo de
aplaudidores del sistema son, realmente, el sistema; sólo sus títeres... No son
la bestia, sólo sus herramientas.
Por
el contrario, Trump sí es la bestia... No toda la bestia, es cierto, pero sí
parte de esta. Como Netanyahu tampoco es la bestia, pero sí parte de la bestia.
E Israel no es la bestia, pero sí parte de la bestia... Y la bestia debe ser detenida
y para ello es necesario también detener a sus partes.
Por
eso debe detenerse a Trump... Y detener a Trump pasa, necesariamente, por
exigir la liberación de les secuestrades Nicolas Maduro y Cilia Flores, por
romper relaciones con el estado genocida de Israel y, por supuesto, seguir auxiliando
humanitariamente a Cuba desde la gente y desde los gobiernos progresistas, a
pesar de las amenazas arancelarias de Trump.
Porque
la bestia de la que el psicópata naranja es testaferro está moribunda, sí, pero
una bestia moribunda que no es contenida aún puede llevarnos a todas, todos,
todes entre sus patas antes de espirar su último aliento.
Mario
Stalin Rodríguez
Etiquetas: Acciones, Apuntes sobre periodismo, El Nombre de la Ignominia, El patético usurpador, Infancia Robada, tratado sobre la necedad, virus informáticos
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